La Pelea
Lunes.
Era increíble que después de todo este tiempo, Nickolas siguiera odiando levantarse temprano los lunes. Los malditos lunes. Aunque ya había estado en varias preparatorias, en todas era lo mismo, la misma mierda. Con toda la pesadez en su cuerpo se puso de pie de su cama y se puso el uniforme aún medio dormido.
Cambiar de preparatoria tan seguido solo había logrado que no se acostumbrase a un horario específico. Normalmente las escuelas peleaban por él en cuanto veían su promedio, sus notas en los exámenes y sus premios de concursos. Pero siempre terminaba igual. En cuanto hacía su primera travesura era echado y otra escuela lo buscaba, así era como continuaba el ciclo.
En teoría, las cosas habían cambiado. Desde que entró a la Academia Aurora, sus problemas habían disminuido, en parte porque sus padres iban a matarlo si lo echaban de otra escuela y en parte porque ahora tenía una razón para quedarse, su nuevo novio Lucas.
Nick salió de la casa y caminó unas cuadras hasta encontrarse a su amigo pelirrojo, Leo, quien al verlo sonrió ampliamente. Nick devolvió el gesto genuinamente.
En sí, Leo y él no llevaban mucho tiempo conociéndose pero se llevaban muy bien, ambos eran de clase media, alejados de la realidad de la escuela donde la mayoría venía de familias adineradas. Leo era como un cachorro hecho una persona, sonreía, jugaba, lloraba y se enojaba cuando le daba la gana, era realmente honesto. Quizás por eso se llevaba tan bien con el cínico de Nick.
—De verdad estaba a punto de irme — dijo Leo con molestia —, tardaste un siglo.
—Pero llegué, cabrón — respondió Nick sacándole la lengua.
Caminaron hasta la escuela y ahí, de lejos, vio a Victor, el chico más perfecto de la escuela, toda una antítesis de Nick. Victor tenía dinero, chicas detrás de él, buenas notas, los profesores lo amaban... demonios, incluso su grupo de amigos era popular. El chico de ojos verdes miró a Nick, quien lo veía fijamente con una expresión de disimulada repulsión.
—¡Buenos días, Nick! — Saludó alegremente.
Nick rodo los ojos, harto de él. ¿No podía ser desagradable? Así tendría un defecto del cual burlarse, pero no, Victor era simplemente maravilloso.
—Sabes que no tienes que ignorarlo solo porque te desagrade — escuchó una voz a sus espaldas.
—¡Lucas! — Nick no dudó en abrazar al más alto, mientras Leo seguía su camino hacia dentro de la escuela.
—Sabes que Victor es muy majo ¿no, Nicky? — Su novio sacudía su cabeza en señal de desaprobación mientras hablaba.
Nick simplemente miró hacia otra parte con algo de vergüenza.
—Ése es el problema — susurró para sí mismo.
—¿Cómo?
—Nada, no creo que me entiendas.
Lucas miró desganado al castaño. Nunca logró entender qué tenía tan malo la gente de su escuela. Él estaba convencido de que si les daba la oportunidad, Nick cambiaría su opinión, pero su chico era terco, como ningún otro. Incluso Leo se había adaptado y se había hecho muy cercano a aquel chico del segundo aula... ¿se llamaba Wallace o algo así?
Nick ignoró su alrededor y de su casillero sacó apenas un bolígrafo, masticado del borde. Lucas sonrió al verlo.
—Este fin de semana iré de viaje con Alex — dijo Lucas mientras se recargaba en el casillero de a lado de Nick —, prometo traerte una provisión entera de útiles escolares.
Nick rió.
—¿Útiles? Tráeme algo interesante — cerró su casillero de mala gana y siguió avanzando —, te vas de viaje cada fin de semana y no me traes nada que pueda usar.
—La última vez te traje ese libro...
—¿Por qué querría leer más de lo que leo en la escuela?
Lucas miró con fastidio a su pareja. Siempre tenía que estar en desacuerdo con todo lo que él dijera.
—Bien, olvídalo entonces — Nick cambió su semblante al ver a Lucas enojado. Quiso disculparse pero en ese momento sonó la campana y Lucas se marchó, sin dejar lugar para decir nada.
No, Lucas y él no compartían aula, pero sí que tenía que compartirla con un montón de gente desagradable.
Exceptuando a Leo, la gente era insoportable. Como Will y David, dos chicos que se creían estar hechos de oro puro, Will era prepotente y déspota; David a veces era cómico, pero siempre estaba pegado al otro, sin mencionar que eran los amigos de Victor; o esa chica, Anne, que nunca perdía la oportunidad de reírse de Nick por su posición económica.
Eran todos iguales.
El profesor de química entró, un viejo que apenas podía caminar, o al menos así parecía a los ojos de Nick, el viejo Baruch. Puso sus manos en el escritorio para hablar y todos callaron.
—Quiero que en orden salgan al laboratorio, ¿de acuerdo?
Y ahí estaba lo que más odiaba Nick, en realidad todos salían en orden. Incluso Victor se ponía delante para supervisar que las cosas se hicieran correctamente. Aburrido. En su camino al laboratorio Leo lo alcanzó y caminaron juntos.
—Leo, mantén la fila — escuchó a Victor a lo lejos.
Leo se metió detrás de Nick y su amigo solo se rió.
—Oye, ¿crees que Wallace es un buen tipo? — Preguntó Leo, preocupado.
—Leo, apenas lo he visto dos o tres veces.
—Ya, pero, ¿te cae bien?
Nick finalmente notó que Leo parecía nervioso.
—¿Por qué la pregunta?
—Creo que es gay... y quizás me ha insinuado que... ya sabes — Leo susurró entonces — creo que quiere que salgamos.
Nick alzó una ceja.
—¿Ah sí? ¿A dónde?
—No me estás entendiendo.
Nick se frenó de golpe.
—¡Pero Leo!
—Pero Leo ¡nada! — Escuchó a Victor, que entonces jaló de la camisa de su amigo —. Regresa a tu bendito lugar de una vez.
—¡Ay, Nick!
Victor se llevó a Leo atrás de nuevo y Nick solo miró la escena con gracia. Cuando iba a entrar al laboratorio, levanto la vista y vio a aquél chico.
Su cabello era n***o, portaba perfectamente el uniforme pero había algo mal: su rostro estaba ensangrentado, de la nariz le salía un hilo de sangre y tenía la ceja rota. El tipo miró por casualidad a Nick y la mirada de un segundo se sintió eterna.
Simplemente se... miraron.
El chico parecía molesto pero su expresión fría decía que se lo había buscado. Nick miraba con melancolía, como si extrañara meterse en esa clase de problemas. De pronto, Will lo empujó al quedarse embobado.
—Eres todo un don Juan, ¿no? — Se burló y escuchó la risa de David detrás.
Nick entró y se puso en una mesa, tratando de no prestarle atención. En cuanto Leo llegó se sentó con él. Will y David peleaban por unos asientos libres, cuando los únicos que quedaban eran los que estaban enseguida a Leo y Nick.
—No puede ser — se burló Will de nuevo —, de todos los que pudo ser, es con este par.
—Vale, a nosotros tampoco nos hace tanta gracia compartir mesa con ustedes — dijo Nick.
Victor y el profesor Baruch entraron y apenas con la mirada detuvieron inmediatamente la discusión. Leo se distrajo buscando su libreta en su mochila, David sacó una botella de agua y se distrajo. Nick y Will se miraron accidentalmente.
—¿Qué? ¿Acaso tu novio Victor te intimida? — se volvió a reír Nick.
David escupió el agua de golpe ante el comentario.
—El cerdo hablando de mugre, ¿no te haces el inocente con Lucas?
—Oye, Lucas y yo estamos afuera del clóset.
—Nick, para ya que nos vamos a meter en problemas — susurró Leo.
—Will, estamos en clase — trató David de calmar a su amigo.
Will parecía muy enojado. Pero de pronto se calmó y puso una sonrisa.
—Veremos quién ríe al final — dijo Will para acomodarse en su silla.
—¿Ah sí? ¿Por qué lo dices? — Pregunto sarcástico Nick.
Will ignoró a Nick.
—David —llamó a su mejor amigo—, ¿escuchaste que Lucas va a irse de viaje con Alex de nuevo? Es la tercera vez este mes... yo creo que ahí hay algo.
—¿Algo como un romance? — Preguntó David provocadoramente.
—Ya iba siendo hora de que encontrase algo más que... bueno, Nicky.
—Oye, ¿qué quieres decir con eso? — Defendió Leo a su amigo.
—David, ¿escuchaste el zumbido?
—Sí, sí, como el de una mosca.
Nick no lo soportó más. Entendía perfectamente lo que decían, es por eso que el siguiente ruido fue el de Will caer al suelo. Nick había golpeado el banco de Will con tanta fuerza que lo había tirado.
—¡¿Pero qué...?! — Dijo Victor corriendo a detener a Nick.
Will se levantó muy rápido, y con su puño cerrado golpeó con fuerza a Nick, aunque Leo lo estiró del uniforme para alejarlo y el golpe había caído en su mentón. Aunque no fue suave, Will era el bateador del equipo de baseball de la escuela. Un golpe suyo dolía de cojones.
David tomó a Will de los brazos pero Nick lanzó una patada que le dio justo en el estómago a su compañero. Entonces Victor gritó con fuerza y todo se detuvo. La gente miraba con miedo.
—¡Basta!
Baruch se acercó lentamente. Su mirada era de pura decepción y molestia, bufó y luego habló con la mayor calma que consiguió.
—Will, Nick, vayan a la oficina del director.
Will se quitó bruscamente del agarre de David y caminó fuera. Nick tomó sus cosas con más tranquilidad e hizo lo mismo...
...al menos ahora no tendría que soportar a Victor.