Era la primera vez en unos meses que no tenía esa puta pesadilla de mierda. Incluso estaba de buenas o cómo el lo llamaba: con sus cojones católicos. Despertó y como siempre, preparó una taza de café para él y una de chocolate frío para su hermano que ni siquiera se dignaba a despertar. Mientras desayunaba escuchaba las noticias de fondo. Escuchó en otra habitación cómo sonaba el tema de Naruto y luego se callaba. Escuchó un golpe en el suelo y muchas cosas caerse. Morgan estaba despierto. Cuando el otro salió de su habitación tenía el cabello despeinado, los ojos hinchados de tanto dormir, la pijama sucia... era un puto desastre. No se imaginaba cómo había sobrevivido toda su vida, apenas llevaban seis meses viviendo juntos y dependía de Blake para todo. En cambio, en la escuela, Morgan

