Era la hora de detención. Desde que habían entrado se sentía la tensión. Blake no paraba de pensar en lo sucedido. Lucas era un cabrón, había llevado ahí a Nick sabiendo que las cámaras de ese lado de la escuela no funcionaban, probablemente lo sabía porque era m*****o del comité, los mismos tipos que habían decidido cambiar la inversión de renovar esas cámaras y comprar más equipo para los clubes. Llevar a Nick ahí habría sido su perdición de no ser porque Blake estaba en el lugar correcto, en el momento correcto, en el día correcto. Nadie se hubiese podido enterar jamás de lo que había pasado en esa azotea. Y al mismo tiempo, ese hijoputismo era lo que salvaba a Nick y Blake de ser expulsados. No había pruebas de que ellos hubieran golpeado así a Lucas. ¿Cuál era la probabilidad? ¿Cuá

