De todo lo que ha revolucionado mis días, he olvidado por completo que, ni mi padre, ni Andrea, están al tanto de mi situación actual con el padre de las gemelas. Sin embargo, estoy de camino a la clínica, en la camioneta de él. Decidimos dejar la mía en casa y pasar a visitar las gemelas por lo menos para ver que todo estuviera bien. Nos tardamos más de una hora, por que justo estaban despiertas y no quisimos desaprovechar ese momento bonito de hacerlas sonreír con maromas. No niego que verlo en su plan de padre, me hace llenar el corazón de una ilusión que no imaginé tener a su lado. En todo el tiempo del embarazo y cuando ellas nacieron, jamás pensé que esto se pudiera dar. ― ¿Qué piensas? ― Su comentario me toma por sorpresa. ― Nada en especial. ― Estas preocupada, se te marca la

