― Si quieres espero afuera. Sin presión amor. ― No, vamos a entrar los dos. ― Respondí con seguridad. ― Hagamos las cosas con calma, como te gusta. No hay afán de enfrentarlos. ― ¡¿Te sientes incomodo?! ― Creo que, más que una pregunta, sonó como una acusación ― No ― Reía burlándose de mis argumentos ― Yo no vivo de eso que llaman “que dirán” ― Dibujo unas comillas con sus dedos ― Pero es tu familia y debo respetar eso. ― Quieres decir que ¿Yo si vivo de lo que hablen de mí? ― Escucha ― Me tomó las manos con las suyas ― Vamos a entrar, como los padres de Anne y Emma. Sin presiones de una relación ni nada parecido. Yo quiero hacer las cosas bien Antana, quiero hablar con tu padre y explicarle todo lo que tengo en mente. ― Qué quieres ¿Qué? ― Le miraba enternecida. Como si me hubie

