Tardaron casi dos horas en volver, pero a nosotras el tiempo se nos pasó volando. Hablamos de todo y por supuesto que le conté como habían sido las cosas con Mateo y todo lo que me ha dicho. ― No quiero ilusionarme, pensar que ahora las cosas irán bien. ― No todo es malo Tany ― ¡Jum! ― Repliqué ― Ya no sé que es lo bueno. Últimamente, solo son malas noticias. ― Yo… ― Bajó la mirada y repasé en mi mente lo que había dicho, por si alguna indiscreción mía le hubiera lastimado. ― ¿Dije algo que te incomodara? ― No… yo debo decir algo que no te va a gustar. ― ¿Qué pasa? ― Estaba aún más asustada. ¿Qué podrá decirme? Después de tantas noticias que nos han dado. ― Yo lo sabía, Tany. ― ¿Qué sabías? ― Me levanto de la cama y camino hasta el café. Necesito tomar una taza para mantenerme

