Relator omnisciente El hombre de la capucha gris camina a paso presuroso. Hay pocas personas en la calle, unos cuantos muchachos que holgazanean en las esquinas que se juntan a fumar marihuana y a escuchar música con sendos parlantes. Lo miran sin prestarle demasiada atención. No es que un hombre como él no llame la atención pero bien podría ser cualquiera de ellos. Tiene la rubia barba crecida, sus ropas un tanto andrajosas y casi no puede apreciarse su apuesto rostro. Lo único que podría llamarles la atención son sus azules ojos relumbrando por las luces tenues de la calle, pero también están casi sin brillo. Endurece la mirada al avanzar por una calle por él conocida. Al llegar a la entrada del edificio, toca el interruptor. —Soy yo. Espera un momento y con un chasquido logra abrir l

