—Vámonos, salgamos de aquí —le ordenó a un inmóvil Danna que no atinaba a nada, su mirada estaba vacía, su cuerpo tieso bajo su hermoso vestido. No le dijo una sola palabra y fue como si no hubiera escuchado su orden. Jason la miró y decidió actuar antes que se fuera todo al carajo. La tomó del brazo y salió con ella hasta afuera del estruendo y el humo del lugar, mientras ella luchaba con una furiosa mezcla de sentimientos en su interior. Lo que había vivido desde que empezó la noche superaba todas las vivencias que había tenido hasta este preciso momento. Jason la llevó prácticamente a rastras hasta el auto, abrió la puerta, le puso el cinturón de seguridad, como siempre lo hacía y se dirigió al lado del chofer para tomar su lugar. Al sentarse, vio aparecer una lágrima e el rostro de el

