Danna Unas manos tocan mi cuerpo por todas partes, su aliento toca mis recovecos y su olor se pega en mis fosas nasales persiguiéndome adonde quiera que vaya. Despierto apaciblemente de lo que parece haber sido un sueño. Suspiro y siento los rayos de sol tocar mi cara. Me cubro mientras busco en la habitación del hotel donde pasamos la noche. Solo percibo su aroma pegado en la almohada a mi lado y en mi cuerpo, pero él no está. Voy al baño, sin dejar de sonreír por todos los recuerdos de lo que vivimos, nunca imaginé que alguna vez tendría una comunión tan íntima con una persona, haciéndome parte de sí misma. Todo está ordenado, nada fuera de lugar. Las sábanas se mancharon con mi sangre y nuestros fluidos pero él quiso cambiarlas durante la madrugada haciéndome sonrojar al máximo, sin e

