Llegó el día que Jason debía presentarse en su nuevo destino. Hicieron su rutina mañanera y luego del desayuno salió no sin antes dejar las instrucciones a Danna. Ya las habían repasado varias veces los días anteriores pero no quería dejar de hacerlo. Le entregó la tarjeta de crédito para que comprara lo que necesitara aunque sabía que ésta prácticamente no gastaba en nada, era una muchacha muy económica. Lo que podía, lo hacía ella misma. No había vuelto a comprar comida de afuera desde que ella preparaba los alimentos. Siempre había un olor a pan recién horneado o a guisados, la casa tenía un extraño aire familiar al que sabía no debía acostumbrarse. Pero era muy difícil con una muchacha como ella que estaba acostumbrada a hacer todas las labores de casa. Ni siquiera iba al lavadero de r

