—¿Es que te estás burlando de mí? —consulta mi esposita y no puedo dejar de reirme por la expresión de su cara, es que se ve tan tierna enojada. Su nariz está un poco roja y su frente arrugada, sus ojos marrones destilan fuego que parecen lanzallamas. —Para nada...¿por qué lo haría? —le pregunto para salir de dudas. Es que la manera en la que me ha contestado solo demuestra que si le molestó mi actitud comprometedora de un rato antes con Joselyn. —Porque te estás riendo... —afirma sin quitar sus muecas de disgusto. —Es que...es que... —lanzo una retahíla de carcajadas. Nuevamente intenta abrir la puerta e irse pero controlo rápidamente el ataque de risa y apoyo mi brazo para evitar que abriera la puerta —Déjame ir, Jason. Quiero irme a casa —dice con un hilo de voz y los ojos llorosos

