Por mi parte laboral, tanto el reparto de actores y actrices y la misma producción de la serie estaban un poco incómodos en un inicio porque al parecer nunca habían tratado con una embarazada en la producción antes, pero tampoco era que en el contrato estipulaba que no podía estar embarazada mientras trabajaba, de hecho, les fui completamente sincera cuando fui a San Francisco explicándoles la situación. Luego de una semana, lo aceptaron cuando vieron que no tenía mayores problemas para maquillar. Y al poco tiempo ya era la engreída de todo el set, incluyendo los actores que constantemente me traían chocolates y peluches para mi bebé.
El momento de parto si fue otra cosa, ese pequeño me hizo trabajar duro para sacarlo al mundo, era como si dijera “no te di trabajo durante todo el parto para esto, mami”, pero una vez lo vi sentí que todo valió la pena., el dolor, el miedo, todo valió la pena cuando lo vi por primera vez, ahora entendía lo que significaba el amor a primera vista. Estuve casi dos días enteros esperando a que mi bebé nazca, doce horas para que se dilate mi cuello uterino y lo demás ya no conté, sentí que ya estaba al borde de la muerte, pero cuando nació se convirtió literalmente en mi pequeño regalo de navidad porque nació justamente un 25 de diciembre. Mientras crecía me di cuenta que se parecía mucho a su papá. Mismos ojos marrones, mismo cabello n***o, era una copia en miniatura de Benjamín. Incluso había ocasiones que los gestos que hacía se parecían a su padre. Decían que, si le tienes ira al padre de tu hijo durante el embarazo, este saldrá idéntico a él, al verlo ahora, creí que ese mito era verdadero.
Extendí mi mano y acaricié su cabeza. Mi pequeño Jared, mi pequeño milagro, mi pequeño regalo de Navidad. Ahora entendía lo que mi madre sintió cuando me tuvo, lo que tuvo que soportar por mi bien, ahora lo entendía, porque por mi hijo yo podría soportar todo. Dejé un beso en su frente y luego miré al otro bulto que se encontraba durmiendo al lado de mi hijo.
Una pequeña niña que era la viva imagen de su madre se encontraba durmiendo profundamente. Esa pequeña melena oscura, la misma tez, el mismo temperamento, era una copia fiel de Jade. Sí, sorprendentemente luego de venir aquí a San Francisco, nos enteramos de nuestros embarazos casi al mismo tiempo, solo con una semana de diferencia y del mismo modo, una semana después nació la pequeña Samantha o Sami de cariño. Fue difícil tener a dos bebes, tuvimos que contratar a una cuidadora temporal mientras nos recuperábamos, pero conforme pasaron los meses se volvió rutinario. Si no hubiera tenido mis ahorros y el dinero que me dejó mamá, no sé qué habría sido de nosotras.
Jade trabajaba en casa confeccionando ropa. Apenas llegamos se puso a estudiar diseño de modas, logrando graduarse un año antes. Fue realmente difícil, pero gracias a que la recomendé pudo trabajar y estudiar al mismo tiempo, ahora incluso tenía su línea de ropa y hacía envíos así que no era necesario que saliera de casa pues su pequeño emprendimiento le permitía valerse por sí misma sin necesidad de sacrificar su tiempo de calidad con Sami. Gracias a eso ella pudo hacerme muchos favores cuidando a Jared cuando yo no podía o era mi representante cuando necesitaba una persona adulta en el kínder.
En resumen, nuestros años juntas fueron difíciles, pero satisfactorias. Me incliné y le di un beso en la frente de la pequeña Sami y junto a Jade salimos juntas a la sala.
– ¿Cómo te sientes?
Apenas nos sentamos le hice aquella pregunta a Jade. Sabía que cuando una loba se aleja de su manada sin el permiso de su alfa, puede tener consecuencias graves físicamente y nosotras ya nos habíamos alejados seis años de la manada de Arroyo grande. Me preocupaba que mi mejor amiga pudiera empezar a tener síntomas similares a los de mi madre. Jade sonrió con algo de tristeza.
– No te mentiré, llegados al año seis mi cuerpo se siente algo cansado, pronto necesitaré ir a la manada y tendré que hablar con el alfa. Realmente no quiero tener que hacerlo porque aquí encontré mi esencia, pero tampoco quiero dejar a mi hija desprotegida. Más importante, ¿pensaste en lo que te dije sobre nuestros hijos?
Me tensé al oír aquella pregunta. Sí, dos meses antes de irme Jade me había hablado que los cachorros nacidos fuera de una manada eran presa fácil para los renegados, lobos sin manada que se volvían locos por no tener una manada fija y un alfa que los anclara a su cordura. Esos mismos cachorros se exponían a convertirse en renegados de adultos porque su alma lobuna no se encontraba unida a una manada.
Estaba de más decir que no quería que me quitaran a mi bebé y mucho menos exponerlo a ese futuro de renegado, pero tampoco estaba muy dispuesta a llevarnos a una manada donde podrían quitármelo o incluso matarlo por ser hijo del alfa. Seguramente Benjamín ya estaría casado con Delilah e incluso tendrían cachorros, mi hijo era un claro obstáculo para la sucesión de sus hijos legítimos. Estaba entre la espada y la pared tratando de decidir la mejor opción. Jade al verme en silencio tomó mis manos, dándome un apretón cariñoso.
– Entiendo tus dudas y créeme que yo tengo el mismo miedo por mi Sami, por eso estuve investigando alguna otra forma.
– ¿Otra forma?
– Claramente un cachorro no puede estar sin manada, pero no especifica que la manada debe ser la misma que la de sus padres. Estuve pensando en que tal vez podríamos contactar con otras manadas para buscar refugio, pero como sabes las manadas son algo…reservadas y los únicos que tienen contacto entre sí son los alfas. Intenté contactarme con algunos contactos con otras manadas, pero se niegan a dar información sin el consentimiento de su alfa, lo cual es entendible.
Por un momento mi esperanza estaba surgiendo y tan rápido como surgió se apagó. Esa era una buena forma, pero para una loba que había escapado y para una mestiza que no tenía nada que ver con el mundo de los lobos, estábamos sin opciones.
– ¿Cuánto tiempo tenemos hasta que los niños den señal de locura?
– No lo sé realmente porque hasta ahora no hay muchos casos iguales al nuestros, pero mientras más pronto tengan una manada mejor será.
– Bien, intentemos averiguar hasta el último las ubicaciones de posibles manadas hasta que los niños terminen su escuela aquí. Si no encontramos respuestas hasta mayo pues…tendremos que volver.
Con ese acuerdo lúgubre que se sentía más como una sentencia a muerte, nos despedimos y cada una se fue a su recamara a dormir.