CAPÍTULO VIILORETTA sintió que el corazón le latía violentamente. Al mismo tiempo, una alegría incontenible invadió su cuerpo. Era como si volviera a la vida sólo porque él estaba presente. Fabián avanzó con lentitud hacia ella y sólo cuando llegó a su lado preguntó con una voz extraña: –¿Debo entender que Lady Brompton es, en realidad, Lady Loretta Court? –¿No... lo... sabías? –¡No tenía la menor idea! Loretta lo miró con asombro. –Entonces... ¿Cómo es que... estás... aquí? ¿Cómo... me encontraste? Se dio cuenta de que la expresión de Fabián era sombría. La miraba como si no creyera que era real. Después de un momento, él contestó: –¡Cuando huiste de esa manera, tan cruel y extraordinaria, sin decirme siquiera adiós, pensé que iba a volverme loco! –¿Te dijo Ingrid... quién era y

