Si quería luchar para ella misma, debía de suspender su trabajo por un tiempo… así que estaba decidida a hablar con Gilbert para pedirle un tiempo, ya que su periodo de incapacidad estaba por concluir. Pensaba en todo lo que debía decirle… Había salido a comprar algunos víveres, había un poco de frío y portaba un cálido abrigo con una bufanda que le había regalado Janne, bajaba sus bolsas del ascensor cuando vio una silueta en su puerta. –¿Gilbert? –cuestionó extrañamente feliz. –¡Holly, Dios! –la abrazó inmediatamente. –Te extrañé tanto…–exclamó, mientras la estrujaba contra su pecho –Me dijeron que te han pasado cosas horribles, ¿Estás bien? –cuestionó él, porque ella aún tenía una venda en la muñeca. –Sí, si lo estoy –exclamó, recordando que la última vez que se habían visto, habí

