—¡Hombre! ¡Johan! Me imagine que estarías aquí,— dijo alegremente Lucas soltándome. Fruncí el ceño al ver el comportamiento de Lucas ante la presencia de Johan. —Es mi casa, idiota, es obvio que estaría aquí,— espetó Johan, empezándose a molestar. Rodé los ojos algo molesta también,— No empiecen a pelear ¿Quieren? Me tienen aburrida con sus insultos entre sí y sus "Te voy a golpear pero mejor no". Es la noche de Sarah, de mi mejor amiga y de su amiga también, así que no se pongan a pelearse como un perro y un gato y tratémonos de divertirnos,— los apunté a ambos con mi dedo índice, un poco alterada. Ambos asintieron con muecas malhumoradas. Resoplé y caminé hasta la terraza. —Claramente yo sería el perro y tu el gato. —Pero serías un chiguagua. —¡Ya cállense y vengan acá que Sarah a

