No puede ser. Juro por Lady Gaga y el alma de Michael Jackson que si me hubieran dicho que Erick escogió un regalo así para su novia, me hubiera reído en su cara. Con lágrimas y todo. —Tendrás que sostenerlo bien,— me ordenó Erick,— Porque si se te cae te juro que te mataré lentamente para que sufras. —Ya cállate, me pondrás más nerviosa de lo que ya estoy. Erick prendió su moto, con mi mano izquierda rodee su cintura para no caerme y con la otra sostengo a la nueva perrita de Sarah. Sip, porque acabamos de salir de la perrera después de adoptar a esta perrita que no deja de lamerme la mano. (...) Soy mala persona. Somos malas personas. ¡Hoy es cumpleaños de Sarah y no debería sentirme mal! Hemos ignorado a mi mejor amiga durante estos largos cuatro días. Erick se enojó apropósito

