La ventana de mi nueva habitación me daba una linda vista después de todo. Aún mis cosas no las ordenaba, no tenía ánimos. Mi cabeza estaba en otro lugar en estos momentos. Mi madre me llamó diciendo que no me metiera en problemas y que me atenderían bien aquí. Ojalá no se equivoque. Un facetime entrante sonó en mi computadora abierta encima de la cama. Me acerqué a ver de quién se trataba, eran Sarah y Erick. —Así que es verdad...— dijo Sarah mirándome en shock,— ¡Estas en New York! ¡Te odio zorra! —No olvides la razón porqué está ahí, estúpida,— agregó Erick,— ¿Estás bien? Asentí,— Todo bien. Mañana almorzaré con James para planear todo. James se encargó de todo antes de que yo dijera que sí, porque según él dice, me conoce y sabía que aceptaría y del algún modo convencería a mi m

