Me observaba una y mil veces frente al espejo para asegurarme de que me viera bien. Mi cabello debía estar perfecto, mi vestimenta también y yo no me permitía demostrarme estar nerviosa cuando estaba a punto de mearme en los pantalones. —Te ves increíble, Piper —se apareció mi mejor amiga y bufé, frustrada. Me veía como algún familiar cercano a la familia Adams, y todo porque a mi jefe se le había ocurrido la increíble idea de invitarme a cenar a su casa justo cuando debía cerrar la cafetería. —No me mientas, no es verdad —Brynn se echó a reír y se acercó a mí. —Piper Brightley, tú no tienes que impresionar a nadie, ¿recuerdas? —repetía las palabras que yo le había dicho antes de salir con Bash —Su padre puede ser algo intimidante, lo sé, pero Kai ya te ha dicho que él no es así. Tú ta

