Ya muy avanzada la noche nos detuvimos en un área del bosque con vegetación muy abundante, el hizo un pequeño refugio oculto y nos decidimos a pasar ahí la noche, el salió un momento a conseguir alimento y regreso con algunos frutos, en verdad no sabía que se dieran esos frutos en la zona, pero supongo que él lo conocía mejor que yo.
Prendió una pequeña fogata y preparo una bebida tibia con manzanas y otras hierbas, la verdad sabía muy bien, y con el frio que sentía fue bastante reconfortante. Supongo que el cansancio y la bebida caliente comenzaron a cobrar la cuenta mi cuerpo adolorido, porque de inmediato me empecé a sentir somnolienta, mis ojos no podían mantenerse abiertos. El me acerco a su pecho y me abrazo.
- No te preocupes vida mía, yo cuidare de ti, tu descansa tranquila que yo me mantendré despierto para vigilar –
Beso mi frente y me dejé caer en un sueño profundo, en verdad no pensé que fuera a dormir de esa manera, es decir, estaba a mitad del bosque, con el vestido mojado, con solo unas frutas y una infusión en el estómago, con un muchacho al cual no tenia mucho de conocerlo, sabiendo el peligro que corríamos si mi padre nos atrapaba, pero supongo que mi cansancio y mi confianza en él pesaron más que todas mis preocupaciones, porque en realidad quede completamente inconsciente por esa noche.
A la mañana siguiente el fuerte brillo del sol que lograba atravesar mis parpados me hizo despertar, estaba bastante encandilada y no podía abrir bien los ojos. Traté de enderezarme, pero no pude hacerlo, pude sentir mis muñecas atoradas en algo pesado, estaba bastante mareada y confundida, como si la debilidad de mi cuerpo me impidieran controlarlo y pensar con claridad.
Como pude logre sentarme y lleve mis manos hacia mi cara, talle mis ojos y logre abrirlos…
- ¡¿Qué es esto?!, ¿Qué está pasando?, ¡Darieeeel ayúdame! –
- ¡CIERRA LA BOCA O TE ENSEÑARE POR LAS MALAS A MANTENERTE EN SILENCIO! –
- ¿Quién es usted y donde esta Dariel, porque estoy encadenada, suélteme por favor esto debe ser un error! –
- JAJAJAJA Ningún error niña ingenua, ¿no te das cuenta de lo que sucedió?, tu querido Dariel no es mas que uno de mis proveedores, el te saco de tu hogar y te trajo para venderte como esclava –
- ¡NOO! No es verdad, eso no puede ser, él no es así, él no me haría daño –
- ¿Él no es así?... hace cuanto lo conoces, cometiste el error de dejarte llevar por sus mentiras, confiaste en alguien que ni siquiera conocías, todo por su cara bonita y sus dulces palabras, ¡por favor!, él es un experto, así como lo hizo contigo, lo ha hecho con otras tantas niñas ingenuas que creen que en su casa nadie las entiende y por eso logra convencerlas fácilmente diciendo lo que quieren escuchar. Quizá no me traiga muchas, pero las trae de muy buena calidad y eso vale oro, a ti te venderé por una muy buena cantidad –
- ¡NOOO por favor!, no lo haga, mi padre le pagará muy buen dinero si me entrega con el, es el rey de Liam, se lo aseguro –
- Puede ser, pero me arriesgo a perder mas de lo que obtengo, si me arresta pierdo mi negocio, así que prefiero venderte como a mis demás esclavos, y será mejor que cierres la boca de una vez ya me harté de estarle dando explicaciones a una simple esclava –
- ¡POR FAVOR SEÑOR! Si me hace daño se las verá con mi padre, le aseguro que… -
No logre terminar la frase cuando el bárbaro me soltó una fuerte bofetada en la cara con el dorso de su mano, fue tan fuerte el impacto que me derribo hasta el suelo, mis lagrimas comenzaron a salir, me ardía la cara, pero aun mas el orgullo y el corazón, ¿Cómo era posible que hubiese sido tan tonta de caer en las redes de ese rufián?, ¿Cómo había creído todas sus mentiras? Escapé de casa con la esperanza de tener una vida mas tranquila, y ahora estaba tirada en el suelo, con las manos y los pies encadenados y con el labio ensangrentado, ayer era una princesa y hoy solo una esclava.
Un hombre me tomó por un brazo y me llevo hacia una carreta, donde había otras 2 mujeres mayores, una chica con una edad similar a la mía y dos muchachos, qué a pesar de verse altos, sus caritas reflejaban no tener más de 13 años, uno de ellos lo aventaron como si fuera solo un costal, ya que iba inconsciente, mientras que el otro se veía también notablemente golpeado y amordazado de la boca.
- Será mejor que guarden silencio y no intenten nada o terminaran peor que esos dos –
Yo temblaba de pies a cabeza, tenia tanto miedo que me limite a hacerme bolita en el suelo de la carreta. Una de las mujeres mayores se acerco a mi y se acurruco a mi lado mientras yo lloraba desconsoladamente y me dijo en voz baja.
- No tengas miedo pequeña, mientras no les des motivos, preferirán no golpearte, para ellos cualquier daño que te provoquen es perdida de dinero. Mantente fuerte, si te dan comida cómela, si te dan agua bébela, en el momento que vean que tu salud desmejora tu precio caerá y te venderán a los mas bajos burdeles donde sufrirás mucho más, o si piensan que ya no te podrán vender, te usarán ellos para sus favores hasta que ya no puedas mas y e dejen tirada en algún camino. Yo he sido esclava durante mas tiempo, me han vendido a varios dueños y he vivido muchas cosas, y he visto muchas injusticias y crueldades en varias chicas también, por favor, escucha mi consejo, se que es difícil, pero debes resistir. –
- Ella tiene razón, se ve que eres una chica fina y de buenos modales, es posible que te compren en una mansión y puedas ser niñera, sirvienta o dama de compañía de alguna ricachona y tu destino no tenga que ser tan malo. Pero depende mucho de ti, de que logres recobrar el temple y la postura y pongas en evidencia tu cultura y modales. –
No podía creer lo que estaba escuchando, ¿Qué pretendían esas mujeres? ¿Qué me resignara a ser una esclava y ser vendida al mejor postor?, en verdad era ridículo pensar que debía esforzarme para mostrar que era una esclava fina y alegrarme de ser comprada por gente rica. Claro que no, si ellas ya se habían rendido y no tenían dignidad, yo sí, a mí no me iban a estar vendiendo, no señor, tenia que encontrar la manera de escaparme de ahí lo antes posible.
Solo en una cosa tenían razón, tenía que recuperar la compostura, tenia que ser mas inteligente que ellos, debía concentrarme y encontrar el momento y la forma perfecta para escapar. En cuanto se descuiden saltare de la carreta y rodare por la ladera, me esconderé entre el matorral y esperare hasta que estén lejos y pueda correr.
Estuvimos avanzando por horas durante un camino despejado, casi sin arboles alrededor, ahí no podría escapar, el sol estaba en lo mas alto y el calor era abrasador, moría de sed, me dolía la cabeza por la deshidratación, y el viaje parecía no tener fin, comencé a cabecear, mis parpados se me cerraban, sentía que en cualquier momento perdería el conocimiento, sin embargo, un grito desgarrador a mi lado me hizo reaccionar nuevamente.
- ¡NOOOO HERMANO NOOOO!, DESPIERTA POR FAVOR DEBES DESPERTAR, ¡AYUDENME POR FAVOR HAGAN ALGO MI HERMANO YA NO ESTA RESPIRANDO! –
Las lagrimas del muchacho no se hicieron esperar, abrazaba y sacudía el cuerpo inmóvil de su hermano sin obtener ninguna respuesta, la carreta se detuvo de inmediato y 3 de los hombres que iban a la cabeza del grupo, regresaron montados en sus caballos hasta colocarse junto a nosotros, uno de ellos, el jefe quien me recibió a mí, le hizo una seña con la cabeza a uno de sus acompañantes y este de inmediato desmonto el caballo y se subió a la carreta para verificar los signos vitales de chico, giro la cabeza y meneándola hacia los lados le hizo saber a su jefe que el chico junto a mi había perdido la vida.
El jefe soltó un gruñido de enojo y frustración y golpeo a hombre que cabalgaba junto a él con el fuete de su caballo.
- ¡Eres un imbécil!, ¿sabes cuanto me acaba de costar tu estupidez?, esos chicos significaban una fortuna, encontrar gemelos en tan buenas condiciones como ellos es casi imposible, ¿sabes cuantas monedas de oro me hubiesen dado por ello?, y ahora por no controlar tu impulso de matarlos a golpes, me has arruinado el negocio, pero eso no se quedará así, me lo pagaras de tu sueldo así tengas que trabajar gratis para mi durante todo el año. –
- Si señor lo siento, no volverá a pasar –
- Mas te vale, y ahora tira ese cuerpo a la orilla, no voy a andar cargando carne muerta en mi carreta, me traerá moscas y agotará a mis caballos –
Y así como lo dijo, lo tiraron a la orilla de la carretera como si fuera solo un pedazo de carne, sin la más mínima decencia ni respeto, dejando al otro chico gritando desesperado tratando de evitar que fuera desechado de una forma tan cruel.
- Dale una infusión para que se duerma, no quiero que lo vayas a seguir golpeando y de otra manera no se calmará –
El hombre que había subido a la carreta desamarró de su cinturón una cantimplora y obligo al chico a darle varios tragos, casi ahogándolo en el proceso, lo mantuvo sujeto durante unos minutos hasta que este comenzó a perder las fuerzas y quedo desvanecido en el suelo de la carreta. El aroma me resultaba familiar, seguramente eso es lo que había usado Dariel para dormirme y yo no me diera cuenta cuando me cargo y me llevo hasta mis captores, era espeluznante ver como tenían todo un método perfectamente planeado, quien sabe cuantas chicas tontas como yo habrían caído antes en sus redes para ser vendidas a este salvaje, pero lo peor era ver como éramos tratado, sin el más mínimo sentido de respeto, ahora no éramos más que mercancías vendibles, habíamos dejado de ser personas y nuestras vidas solo valían si con ellas podían obtener ganancias.
Esta escena me dejo severamente impactada, mis lágrimas de nuevo comenzaron a correr, mi corazón latía como loco y el estomago me dolía del miedo que sentía, ahora mas que nunca estaba dispuesta a escapar, prefería morir en el intento que seguir en esa carreta, si alguna vez dije que mi padre nos trataba como pedazos de carne, como mercancía intercambiable, en verdad no sabia lo lejos que estaba del verdadero significado de tales palabras, ahora estaba tan arrepentida en haberlo juzgado tan duramente, justo en estos momentos, un matrimonio arreglado con algún noble o príncipe no sonaban para nada una mala idea.
Al comenzar el atardecer nos llevaron un poco de pan y agua, a pesar de haber pensado en negarme a comer, mi hambre era tal que lo devoré tan rápido como me lo dieron, en ese momento mi orgullo se había evaporado junto a mi lengua seca, y comencé a pedir más, el guardia que parecía ser el capataz, giro la mirada dirigiéndome una mirada de odio, las señoras que estaban a mi lado me sentaron de nuevo y me hicieron señas de que guardara silencio, una de ella me convidó un pedazo de su pan y la otra un trago de su agua, al parecer, ellas estaban mas acostumbradas a comer lo mínimo, y por la apariencia de sus delgados cuerpos esto era más que evidente.
Continuamos durante varias horas más nuestra travesía por el desolado y despejado camino, no había manera de lograr esconderme si me lanzaba de la carreta en ese momento, seguro me atraparían de inmediato, debía ser más paciente, la noche estaba por caer, seguramente pararían para descansar y bajo el velo oscuro de la media noche sería el momento perfecto para huir.
Al llegar la noche, la carreta continuó avanzado, parecía que no pararían jamás, pero cuando la luna se puso en lo mas alto del cielo, mis oraciones fueron escuchadas y el grupo se detuvo por completo, “Ahora sí, esta será mi oportunidad para largarme de aquí”.
Uno de los guardias se acercó a nosotras, pensé que iba a bajarnos para acampar, pero en realidad llevaba la en la mano la cantimplora con el misterioso brebaje, se lo proporciono a las señoras, quienes lo tomaron sin mayor queja y se recostaron en la carreta, posteriormente le puso mas del extraño liquido en la boca del chico desmayado para que continuara durmiendo, y al final se acercó a mí, me tomo de la quijada para después poner la cantimplora en mi boca obligándome a tomar.
Si, efectivamente, era ese mismo sabor, con este líquido me había hecho perder el conocimiento y de esa manera no me di cuenta de nada de lo que pasaba a mi alrededor. Y ahora estaba a punto de hacer efecto de nuevo sobre mí, comencé a sentirme muy débil y mareada, como si mis ojos no pudieran mantenerse abiertos y la cabeza me diera muchas vueltas…
Estos eran hombres muy inteligentes, sabían que el tiempo que tomaran para descansar, podía ser aprovechado por los esclavos para intentar escapar, así que ellos preferían darnos la infusión para hacernos perder el conocimiento y de esta manera pudiesen descansar agusto. No había de otra, esta vez tenía que resignarme y abandonar mi plan de escape, solo por esta noche, mañana estoy segura que lograré encontrar el momento perfecto para huir.