MI JAULA DE ORO
Mi nombre es Ailana, soy la tercera hija del rey Jared y la reina Mariel, monarcas del reino de Liam, un pequeño pueblo de campesinos y agricultores escondido en medio del campo. Mi vida ha sido sencilla, no puedo quejarme, nací siendo princesa, he tenido las comodidades y los lujos que he deseado. Quizá muchas personas podrían decir que vivo el sueño de cualquier chica de 15 años, lujos, vestidos elegantes, sirvientes, joyas, y muchas otras cosas más, y no me mal entiendan, no es de eso de lo que me quejo, el detalle detrás de toda esa comodidad, es que no vienen solas, es decir, para poder tener todo eso debes pagar el precio ¿y cual es ese precio ustedes se preguntarán?, es simple… tu libertad… si, así como oyen, bien dice el dicho que “no importa que los barrotes sean de oro, nunca dejara de ser una jaula”, y es así precisamente como me siento.
Desde pequeña he recibido la educación de un “princesa”: “No corras porque no es propio de una princesa”, “No juegues en el jardín porque te vas a ensuciar”, “Permanece sentada como lo hace una dama”, “Camina derecha”, “No grites”, “no te distraigas” … bueno, creo que ya me di a entender.
Yo solía asomarme por la ventana y ver como los demás niños jugaban, corrían, gritaban, se reían… disfrutaban su niñez, y yo, al igual que mis hermanas, debíamos permaneces sentadas si arrugar nuestros vestidos, aprendiendo a bordar, a tocar un instrumento musical, declamar poesía, mientras que mis hermanos aprendían a montar a caballo, usar la espada y muchas otras actividades que se veían mil veces más interesantes que las nuestras.
Mi padre, el rey, era un hombre muy estricto, firme e intolerante. El deseaba que sus hijas se comportaran a la perfección, unas muñequitas de porcelana que pudiese intercambiar con otros reyes para mejorar su posición frente a los demás reinos. Sinceramente no se si realmente nos ha querido o solo somos material para negociar, tampoco puedo decir que sea el hombre más cariñoso del mundo con mis hermanos, sin embargo, al menos les presta más atención y pasa tiempo con ellos, son su orgullo, sobre todo mi hermano Ezra, su primogénito varón, que ahora tiene 18 años, quien algún día será el heredero del reino.
Él ha llevado una educación estricta y firme, después de todo algún día deberá hacerse cargo de todo un pueblo, eso es un enorme peso sobre sus hombros y papá se encarga de recordárselo todos los días, pero Ezra mantiene la calma, se esfuerza cada día por ser mejor y cumplir con las expectativas de nuestro padre. Sinceramente no se como logra mantener la cordura, si yo tuviera a papá encima de mi todo el día vigilando cada paso que doy, juro que ya me hubiese vuelto loca, la verdad con mamá y nuestra nodriza tengo suficiente.
Ren por otro lado, no recibe tanta presión, con sus 10 años de edad, tiene la libertad de jugar y divertirse, recibe la misma educación que recibió Ezra a su edad, pero sin ser tan estrictos. A veces me gustaría estar en su lugar, pero la verdad es que no sé cómo me sentiría si nadie esperase nada de mí. Nosotras como mujeres serviremos para hacer alianzas con otros reinos, nos han dedicado el tiempo de educarnos y prepararnos para poder casarnos con un buen prospecto y así ganar favores o poder para el reino. Ezra esta siendo entrenado para heredar la corona y Ren, por otro lado, no tiene realmente una posición o propósito claro en esta casa, así que no sé qué sea realmente peor... que esperen demasiado de ti o que no esperen nada…
Mi hermana Lara ya tiene 21 años, a esa edad mamá ya estaba casada y embarazada de Ezra, mi madre cada que puede se lo hecha en cara, sin embargo no ha sido decisión de ella mantenerse soltera, al parecer mi padre aun no encuentra al mejor postor, algunos caballeros de otros reinos han enviado sus cartas, sin embargo no es lo que mi padre busca, a veces pienso que la fiesta de presentación que están organizando para mi hermana y para mí, no es más que una burda subasta para encontrar al hombre que le ofrezca mas ventajas y privilegios a mi padre.
Anni por otro lado, lleva la misma educación que nosotras, pero aun faltan varios años para que ella sea ofrecida a los lobos, si para entonces yo vivo lejos, haré lo posible por llevármela antes de que cumpla 15 años, ahora mismos tiene 10, así que los gemelos no tienen idea de lo que les depara el futuro para su fortuna. Por otro lado, yo con mis 15 años, ya soy candidata a ser ofrecida como mercancía de canje.
Mamá es una mujer muy sumisa ante su esposo el rey, a ella la casaron desde que tenía 16 años, mientras que mi padre le lleva casi 15 años de ventaja, por desgracia para ella, él es un hombre con ideas muy radicales y marcadas sobre la dominancia del hombre y el papel que debe jugar una mujer, por lo tanto, se las ha impuesto a mamá desde que era muy jovencita y en la actualidad ella las lleva tan grabadas en la mente que se esfuerza cada día por convencernos que es lo correcto.
Lara procura no contradecirla, cuando era mas joven recuerdo que discutía continuamente con ella, tratándola de hacerla ver que esas creencias solo la terminarían llevando a la locura o la muerte, pues es evidente que no es feliz con el trato que le da su esposo, sin embargo, una vez que él intervino en su educación para controlar a esa “niña rebelde” como solía decirle, no tuvo mas que someterse y aprender a callar, la mano dura de papá a veces no tiene límites, incluso yo la he sentido, pero eso no es lo peor ni la razón por la que hemos decidido no protestar… el motivo es que su furia la desquita con mamá, a ella la culpa por no sabernos educar y paga desastrosamente las consecuencias. Sinceramente tanto Lara como yo no vemos el momento de alejarnos de aquí, pero ojalá pudiese ser de una manera diferente al matrimonio, pues seguro que los esposos que nos conseguirán serán labrados del mismo tronco del que fue tallado papá.
En medio de toda esta locura, la única luz que tengo son mis hermanitos gemelos, quienes me hacen reír constantemente con su inocencia y mi hermano Ezra, es un hombre amable y cálido, siempre busca la manera de ayudarnos y evitar que nos castiguen, el suele asumir responsabilidades de los errores que cometemos para evitar que nos castiguen, ya que sabe bien que nuestro padre no es tan duro con él como lo es con nosotros.
Como cada mañana, bajamos todos a desayunar juntos a la gran mesa del comedor, el rey nos pregunta por los avances que hemos tenido en nuestras obligaciones, enlista las actividades de cada uno de nosotros y aprovecha para fortalecer su dominio con algún regaño. La reina por otro lado, permanece en silencio a menos que su esposo le de la palabra, lo cual sucede pocas veces, todos solemos asentir con la cabeza en silencio y agachar la mirada, eso no ahorra un par de regaños al menos.
Sin embargo, estos últimos días han sido un tanto diferentes, y todo es gracias al baile de presentación, el cual mi madre es la encargada de organizarlo. Aunque no mueve un dedo ni toma una decisión sin que su esposo se lo apruebe, ella ahora tiene un poco de protagonismo, por las mañanas aprovecha para darle los detalles mas recientes de la organización, mi padre suele escucharlos sin prestarle verdadera importancia, esas cosas “inútiles de mujeres” como el suele decirle no son de su interés, lo único en lo que él esta interviniendo es en la lista de invitados, ya que en ella aparecerán los nombres de los posibles candidatos para casarnos. Por otro lado, Lara y yo estamos obligadas a ayudarle con los preparativos, de lo cual no me quejo, es divertido y bastante relajante a comparación de nuestras lecciones cotidianas, aun con la presión que todo debe salir a la perfección, en verdad lo estamos disfrutando, la simple idea de convivir con mas personas que no sean mis hermanos me entusiasma mucho. Hasta ahora no he conocido a nadie fuera de nuestra casa, no se me permite salir ni hablar con nadie que no sea de mi familia, incluso tengo prohibido conversar con los sirvientes, solo puedo dirigirme a ellos con ordenes cortas y directas de aquello que necesite, así que por esa razón la vida ha sido bastante aburrida.
Es por esta razón que el dichoso baile me entusiasma mucho, sin embargo, trato de no olvidar el motivo real por el cual se está organizando, ofrecernos en matrimonio al mejor postor. En verdad tengo la esperanza que nadie de los invitados sea del agrado de papá y de esta manera poder seguir posponiendo una boda con algún desconocido, mientras ocurre alguna clase de milagro y nuestro destino cambie para bien.
El gran baile es en un par de días, los chefs ya se están preparando, los jardines alrededor del castillo han sido podados y decorados, el salón principal ya esta lleno de mesas y sillas. El salón luce realmente elegante, han colocado hermosos lienzos y finos candiles que le dan un toque sublime a todo el castillo. Nuestros atuendos ya han sido entregados, desde el vestido y los zapatos, hasta la más exquisita joyería fue elegida con un único propósito, exhibirnos cual muñequitas en escaparate.
El ambiente es un tanto tenso, la fecha es próxima y todo debe quedar perfecto, mamá esta muy nerviosa, pero no solo por el evento, cada tanto nos abraza con lagrimas en los ojos, sabe bien cual es la finalidad del baile y las intenciones de nuestro padre, supongo que ella al igual que nosotras, ruega por que el hombre que sea elegido para ser nuestro esposo no se termine convirtiendo en nuestro verdugo como le paso a ella, pero eso solo el tiempo lo dirá.
La mayoría de las invitaciones han sido confirmadas, en verdad vendrán muchas personas tanto de los pueblos vecinos como de reinos muy lejanos, habrá hombres de todas las edades dispuestos a ofrecer el mejor botín a cambio de nuestra mano, y lo triste de esto, que a pesar de ser nosotras las que contraeremos matrimonio, nuestra opinión al respecto no vale nada, todo será decidido por la ambición y la conveniencia.
A esto se reduce la glamorosa vida de una princesa, si bien tenemos nuestros privilegios, estoy más que consciente del alto costo que debemos pagar por ellos, sin embargo, a mi hermana Lara parece no molestarle tanto, actualmente ha reducido a cenizas ese espíritu de fuego que solía tener, ahora acepta sin reclamo las decisiones y los regaños de nuestros padres, y al parecer, ya esta resignada a casarse con quien elija el rey, yo por otro lado, no he dejado de protestar, he recibido regaños, castigos y algunas bofetadas, pero sinceramente, no pienso acatarme tan fácilmente a lo que no estoy de acuerdo, lo único que me entusiasma de esta fiesta es que al fin conoceré a más personas, por fin me dejarán convivir y conversar con alguien más, pero de eso a que acepte casarme con el primer sujeto que le ofrezca mas ventajas a mi padre, están muy equivocados.
Cuando me asomo por la ventana y veo a otras muchachas de mi edad platicar en grupito con sus amigas, contarse secretos y ruborizarse con algún muchacho que las mire lindo, no puedo evitar pensar ¿Cómo sería mi vida si no hubiese nacido princesa?, en verdad los lujos no me importan, tampoco las comodidades, creo que aun siendo sirvienta o campesina, en verdad seria mucho mas feliz de lo que sueño ser ahora, desearía tanto que lo cuentos de hadas que hay en la biblioteca fueran reales y pudiese pedirle un deseo a un ser mágico… desearía cerrar los ojos y despertar muy lejos de aquí, siendo cualquier cosa menos una princesa…