Los días pasaron y se convirtieron en semanas y las semanas en meses, dos para ser exacta desde la partida de Yuvén. Conforme avanzaba el tiempo, mi vientre comenzaba a notarse poco a poco, la dama del bosque, junto con la curandera de la aldea, calcularon que ya tenía 4 meses de embarazo. Al principio fue un poco difícil sobrepasar los días, sentía náuseas, no toleraba la comida en el estómago, y sentía mucha debilidad y sueño todo el día. La curandera solía decirme que todo esto era parte de los malestares normales de una mujer embarazada, sin embargo, la dama siempre procuraba estar al pendiente de mi, pues ella sabía lo que mi corazón no podía soportar, era la tristeza la que me quitaba el apetito, la que me debilitaba y me mantenía en constante depresión. Estaba tan furiosa con

