Al salir de la oficina de la guardia, me encontré con la sorpresa de que todos los guardias estaban en un circulo rodeando… ¿adivinen a quién?, el señor discreción, no se que parte de “pasar desapercibidos” no entendía, normalmente había sido bastante discreto y reservado, pero desde que pusimos un pie en este lugar, lo estaba desconociendo. Al acercarme, me di cuenta que no era mas que un juego de testosterona, los hombres, sin importar la edad, jamás dejaban de ser niños, estaban jugando fuercitas, comenzaron en una mesa solo probando la fuerza de sus brazos, para luego terminar derribándose como muchachitos en la arena… que espectáculo… Al parecer, por lo que logro entender, mi “marido” era más alto que todos los guardias de este lugar, los cuales eran bastante fornidos, algunos inclu

