La observe durante unos segundos intentando descifrar en mi mente la mejor manera de averiguar si era o no la misma persona. Ella, al notar que yo la observaba constantemente, me dijo: - ¿Nos conocemos? – - Tal vez, pero no estoy segura, hace unos años fui trasportada en una carreta por primera vez al mercado de esclavos, junto a dos mujeres mas y unos gemelos, de los cuales, uno murió en el camino… ¿esto te resulta conocido? – - Espera, ¿tú eres esa señorita fina que iba con nosotros en la carreta? – Sonreí y asentí con la cabeza, un destello de emoción desbordada sobrecogió mi pecho, mis lagrimas comenzaron a derramarse mientras corría a abrazarla. Sentía tanta alegría de verla viva y frente a mí, nunca pensé en encontrármela de nuevo. Desde el momento en el

