Hubo un revuelo en el parque, ya que una chica se desmayó de improviso mientras hablaba con su amiga. Cantaban las aves, cuchicheaban los chismosos y los paramédico, que llegaron a tiempo, la atendían. —¿Qué ocurrió? —preguntó el jefe de unidad. —Estábamos conversando, sintió un leve mareo y cayó como un saco de plomo —dijo nerviosa… ¡Nari! —¿A qué nombre responde la chica? —Juliet… La chica, en el adoquín, despierta como una si hubiera vivido una pesadilla. —¡Juliet! —exclamó Nari, sonriendo. —¿Qué? —Señorita, permite que le tome el pulso… Mientras tomaban el pulso a la alelada Juliet, Nari respondía a las preguntas del paramédico. Juliet respiraba, no sentía dolores, los brazos y piernas respondían y el ritmo cardíaco era estable. ¿Qué estaba sucediendo? Un niño apart
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