El detective que contrato Ricardo, comenzó a investigar a toda la familia para encontrar pista de la joven, las pista que encontraba no lo llevaban a ningún lado, tenía que conseguir algo se esforzó para poder tener tan siquiera una pista de a donde puedo haber ido. Ricardo cada día se desesperaba más, su mal humor comenzaba a incomodar a los cercanos a él, su madre trataba de que le dijera que pasaba con él, bebía más seguido, dos largos meses y no sabía nada de ella. —Hijo, que sucede contigo, tú no sabes beber así. —¡Déjame madre, tengo una pena! —Es Roberta hijo, porque ella regresó es que estás así. —No tiene que ver con Roberta, no me interesa ella, ahora déjame solo, quiero dormir. —Está bien, solo que me duele verte así, si quieres hablar, ven a mí, trataré de comprenderte.

