Ricardo está trabajando arduamente, no quiere pensar ni en sexo ni en su mujer, sabe que tiene que darle su espacio a ella para que se recupere, las noches que se quedó con ella vio como la sangre se le pasaba la ropa, maldecía en sus adentros por no poder hacer algo, lo que su mujer ha pasado es tremendo se repetía una y otra vez en la cabeza, tuvo la oportunidad de poderse ir a otra habitación poniendo de excusa el desvelo que el pequeño le daba, pero la realidad es el deseo que crece al tenerla cerca, y sabe que ella aún no puede. Esas noches frías donde extrañaba el calor de ella eran una pesadilla constante, que decidió sumergirse en el trabajo, levantarse temprano e ir a trabajar, por vez primera era el primero en llegar, y regresaba a altas horas de la noche, cansado y sin ánimos

