Azucena comenzó a trabajar en la publicidad de los hoteles, ella es muy buena en marketing, la sorpresa que se llevó que el gerente no era otro que Kevin Brizuela el hombre que le ayudo en el ascensor. —Bienvenida a bordo. —¡Muchas gracias!, quien lo iba a decir que seriamos compañeros. —¿De qué me perdí, es que acaso ustedes se conocen? —Si, él fue muy amable en ayudarme cuando salí del ascensor, sufrí un desmayo. —¡Hay que lindo, ese es mi Kevin todo un caballero! —Rumania, quien no le quitaba el ojo a su Kevin— —Solo hice lo que otro en mi lugar hubiera hecho. —¡Ah no querido!, aquí en este país lo que menos hay son caballeros, y te diere que tú eres uno entre mil. Rumania se sentó en su silla giratoria mientras degustaba un bombo, cuando Kevin la miraba lo sacaba y lo lamia co

