Tanta felicidad a veces da miedo, no pude dormir de la emoción, a cada instante veo el anillo y recordarme que todo es real, él es mío y de nadie más, tremenda sorpresa la que me dio, nunca me lo espere, abrazo la almohada para ahogar los gritos de felicidad, no quiero que piensen que estoy quedando loca. El bebé casi no me deja dormir, últimamente ha estado más inquieto, lo extraño es que cuando estoy con Ricardo se mantiene tranquilo, ¡Tranquilos mi amor pronto estaremos con papi! Ya quiero conocerte bebé, papi y mami quieren tenerte entre los brazos. —Hija, estas despierta. —Mi padre toca la puerta — —Si papi. —Le abro la puerta — —Hija, te sientes bien. —Siéntate papito, desde luego que estoy bien, ¿Te preocupa algo? —Solo quiero decirte que eres mis ojos, y por ti haría

