Ricardo tomó de la mano a Azucena y se la llevo con él retirándose de la fiesta, todo es alegría en el lugar cada uno en su mundo. —¿A dónde vamos? Sin contestarle la llevo hasta la oficina, cerrando con seguro, le sonrió de manera maliciosa que ella se imaginó los pensamientos pervertidos de su amado, rápidamente la toma de la cintura cuidando no lastimar su vientre, besándola sin dejarla coger aire. —¡Me tienes loco, no veo la hora de que seas completamente mía! La siguió besando sin perder tiempo, sujetándola fuerte del cabello, tocando su cuerpo como si un mapa se tratara, busco el cierre del vestido tocaba la espalda y nada, al no entrarlo lo subió desde la parte del ruedo. Azucena sonrió por lo desesperado que él está, sin previo aviso le dio la vuelta a modo de que ella p

