CAPÍTULO 3 - ABRIL

633 Palabras
La alarma suena despertándome, no podía sacar de mi mente aquél hombre, aparte de eso me masturbe pensando en él, cerro mis ojos y negué con la cabeza. - Estás jodida Abril, jodida – susurro para mí, cierro los ojos, cuando escucho que tocan el timbre de mi puerta, seguro es una de las chicas vino a traerme mi café favorito, así que ruedo sobre mi espalda, salgo de la cama, camino hacia la puerta, quito el seguro mientras abro la puerta con una sonrisa en mi rostro. - Gracias...- me detengo, mi sonrisa muere y quedó petrificada justo en la entrada de mi casa. - Hola hermosa, de nada- dice aquél hombre, mirándome a los ojos y luego recorre mi cuerpo con su mirada, siento un calor que pasa por mi cuerpo y sé que es debido a su mirada, no digo nada, él sonríe de lado y estoy segura que si no me moje, en cualquier momento mojare mis bragas. - Me vas a dejar aquí parado? - pregunta y puedo ver un brillo en sus ojos, trago saliva porque tengo un nudo en la garganta, no sé porque me siento tan nerviosa, nunca me he sentido tan nerviosa en toda mi vida, a excepcional de cuando estaba en secundaria, ya hacía mucho no me sentía así, me quedé pegada al piso sin saber qué hacer, solo tenía una pregunta que carajos hacía aquí en mi maldita puerta?. - Abril, no me vas a dejar entrar?- me pregunta, lo miro y arruga el ceño, está molesto, lo puedo sentir, pero estoy segura que estoy más molesta yo que él. - Qué haces aquí? - pregunto con un tono frío, Logan baja la cabeza y... Esta sonriendo? - Te estás burlando de mí?- pregunto levanto la voz al final, levanta de nuevo la cabeza con los ojos escurecidos por deseo, no había nada más en su mirada que el deseo. - Nunca podría burlarme de una mujer tan bella como tú- dice con un mirada picara en sus ojos y continua hablando. - Te traigo café, las chicas me dijeron que siempre lo pides luego de una noche de tragos, ningunas de las chicas podían, así que lo traje yo - su dedo índice está en su pecho señalándose así mismo. - Me dejarías entrar?- me pregunta y no sé qué hacer, por el café lo haría, su mirada es clara no aceptara un no por respuesta. - Está bien, entra- digo mientras aclaro la garganta y extiendo mi brazo para que me dé el café, me entrega el café pero siento como sus dedos rozan mi mano, cierra la puerta, me alejo de él, así que camino hacia la cocina, hago caso omiso a la sensación de su piel contra mi piel y me siento una de las sillas de la isla de la cocina. - Gracias por el café pero no era necesario que vinieras a mi casa, además como sabes dónde vivo? - pregunto, lo miro, se sienta cerca de mí y su calor prende mi cuerpo, me mira y sonríe, me está matando que siga sonríe es como si le gozará de la situación. - Las chicas me dieron la dirección y aquí estoy - dice y repasa mi cuerpo de nuevo, esto ya era suficiente para mí, me levanto y camino al otro lado de la isla, no creo poder estar más tiempo cerca de él, me mira de arriba abajo repasando mi cuerpo, memorizándolo, y maldita fuera mi elección porque anoche había escogido una pijama muy pequeña, una pequeña blusa de tiras y mi pantaloncito igual de corto de seda, puedo ver cómo me examina con descaro, lo veo recorrer la isla hasta mí y me siento nerviosa, que piensa hacer? Esta loco? Es un atrevido!
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