Al fin viernes, son las ocho de la mañana, estoy camino a la oficina, la editora en jefe de la revista solicito una reunión de última hora y voy tarde, esta semana fue agotadora y definitivamente necesito una noche con mis amigas, así que decido llamar a Emily.
- Hola perra, cómo estuvo tu semana?- Le pregunto, con mi respiración entrecortada de correr.
- Necesito una margarita- me dice entre un pequeño lloriqueo característico de ella.
- Llama a las chicas si, estaré muy ocupada, tendré una reunión mañanera con el diablo - digo con desgana mientras esquivo a un ciclista.
- Te compadezco - me dice Emily con una risa de burlona.
- Okay dejemos la burla para después quieres?- digo con molestia - Necesito una Margarita y un espécimen masculino follable.
- No me digas, no te conformes con tu juguetitos!?- dice con tono de sorpresa y la vez más burla.
- Oye reconozco la diferencia del látex y la piel, no soy idiota - tengo muchas fuerza de voluntad, pero sabes que solo es follar, tengo una vida laboral que absorbe mi tiempo y no deseo una relación a largo plazo, podrías solo llamar a las chicas - ruego desesperadamente porque no quería beber sola, pero si tuviera que hacerlo iría.
- Está bien - dice con un resoplido - lo haré, terminaré la sesión de fotos y las llamaré.
- Gracias amiga - me despido de Emily y continuo mi día.
Amo mi trabajo y lo que hago, siempre he dado gracias de haber conseguido este trabajo, pero también soy consciente de que necesito un descansó de mi vida laboral, hace mucho tiempo que no tengo una relación estable, pero por otro lado he quedado decepcionada de los hombres con los que me encontrado en la vida y por eso he decidido solo usarlos para satisfacer mí placer, a la hora del almuerzo las chicas, me confirman que nos encontraremos en el bar de siempre, doy gracias porque llega el fin de semana y mi hora para desahogar mis preocupaciones.
Salgo de la oficina y voy al apartamento, me doy una ducha, miro mi cuerpo en el espejo del tocador que tengo en mi habitación, si… mis grandes pechos, mi caderas anchas, mi baja estatura y mi piel blanca como la nieve, si, definitivamente no soy como mis amigas, con sus cuerpos perfectos y esbeltos.
Dejo mi cabello rubio platino suelto hasta mi cintura, me pongo un poco de maquillaje y mucho labial rojo me pongo mi pequeño vestido rojo para mostrar mis cortas piernas, pero muy bien trabajadas, las horas en el gym, deben de servir de algo, salgo del apartamento y me dirijo al bar, hoy pretendo tener una noche salvaje, hoy en especial no uso ropa debajo del vestido, eso obstaculizaría mi misión.