CAPÍTULO 8 - LOGAN

803 Palabras
Mi pequeña calabaza cree que la dejare ir así como así, está muy equivocada, me tiene agarrado de las pelotas, nunca me había sentido así por una mujer, nunca me había sentido tan necesitado de una mujer como me siento con Abril, es una locura, pero una fascinante locura que necesito a cada minuto, a cada segundo, a veces creo que no respiro y si respiro es su aroma, ella intento huir en la cafetería, pero no se lo permitiría, la saco yo mismo de la cafetería y la llevo a mi camioneta, de verdad creyó que la dejaría ir en un taxi?. Eso sería imposible y si tengo la posibilidad de mantenerla cerca de mí, lo haré, camino hasta la camioneta, prácticamente estoy arrastrando a Abril, puedo escuchar el sonido de sus zapatos al caminar detrás de mí, antes de llegar a la camioneta, quito el seguro, llevo a Abril esta la puerta, abro, me doy la vuelta para mirarla y puedo ver algo de diversión en su mirada, la tomo de la cintura y la subo, escucho un jadeo de sorpresa. - Te vas a portar bien, cierto? - pregunto y puedo ver como la pupila de sus ojos se dilata, lujuria, deseo, es lo que puedo ver, me desea como yo la deseo, lo sé, llevo mi mano a la parte de atrás de su cuello y puedo sentir como se tensa, así que comienzo a acariciar suavemente con mi pulgar el pulso de su cuello, escucho como suspira, noto como su piel se empieza a erizar por mi toque, mi mirada va a sus ojos, pero están cerrados, algo llama mi atención, sus labios.... sus labios regordetes y rojo besable están entreabiertos, y eso me pone más que duro, mi polla llora por querer estar dentro de su apretado coño, joder, es doloroso estar tan duro por querer follármela, deseo darle la vuelta, darle una nalgada y enterrarme en ella una y otra vez hasta que me reviente los tímpanos de gritar mi nombre una y otra vez. Acerco su rostro a mí y dejando solo unos centímetros entre nuestros labios, puedo sentir como jadea, sus manos están en mi ropa, vana a mi cuello agarrándose con rapidez, como si necesitara mi contacto, mi calor, como si necesitara mi cuerpo tanto o más como yo necesito el suyo. - Por favor -pide y de alguna forma u otra me toma con la guardia baja, porque había dejado de pelear, por alguna razón que desconocía, había dejado de pelear, no la hago esperar más y choco mis labios con los suyos fuertemente, es tan extraño porque ese contacto me hace sentir como si nos conociéramos de mucho tiempo, nuestras lenguas se enlazan una y otra vez, Abril gime y se agarra a mí, me acuna entres sus piernas abiertas, puedo sentir el calor que viene de su coño, joder si no paramos esto aquí solo por ahora, me la voy a follar en un maldito estacionamiento fuera de una cafetería y por mucho que me la quiero follar, no quiero que nos denuncien por exhibicionismo y realmente no quería eso para mi chica, joder ya la estaba llamando "mi chica", entonces para el beso y ella gime en protesta, jadeamos por aire, pego mi frente con la suya y respiro. - Tenemos que parar esto, no aquí, siente me, te quiero follar, pero no aquí - digo y restregó mi polla contra tu coño cubierto con una capa de tela, escucho como jadea por mi osadía, despego mi frente de la suya, entonces me encuentro con algo que no consideraba hermoso pero ella es perfecto, sus mejillas están rosadas, sus labios rojos e hinchados están entreabiertos. - Joder - digo y siento ella como se empieza a rodar sus caderas para sentir más de mi polla, agarro sus caderas fuertemente, seguro que le quedaran marcas y ella chilla, teníamos que movernos rápido, . - Para - susurro y ella deja de rodar sus caderas y se aleja enojada, agarro sus brazos y la acerco a mí, pero lucha, se calma y jadea. - Eres mía, digo y puedo ver como sus mejillas ya rojas se tornan más oscuras pero ya no es de la excitación, es de enojo, me encanta ver la enojada, la suelto, cierro la puerta, le doy la vuelta al auto para llegar a mi puerta, antes de abrir la puerta y subirme, me acomodo los pantalones, mi polla esta malditamente dura y quiere salir a jugar, termino de acomodarme, abro la puerta, me subo, puedo sentir en el aire su olor, su excitación, su necesidad, es el mejor olor, ese olor fue creado solo para mí, gruño y enciendo el auto. Durante todo el camino, no decimos ni una palabra, pero no es necesario tan poco.
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