Cap 7: El Tercer Pecado (Parte 2)

1688 Palabras
Las luces de todo el apartamento se apagaron. Los objetos en mi habitación comenzaron a moverse; cuadernos, fotos, el maquillaje sobre los estantes, todo fue a caer al suelo, como si alguien lo lanzará con fuerza. Recuerdo cubrir mi rostro con ambas manos, rogando que todo aquello terminara. Así eso significara acabar con mi propia vida. La puerta del cuarto se abrió lentamente, dejándome ver a la anciana que se preparaba para entrar, con su espantosa sonrisa dibujada en su rostro. Pero esta vez traía algo en sus brazos... Era un bebé. El bebé estaba bañado en sangre, se retorcía de un lado a otro, mientras mamaba de uno de los pechos arrugados de ella. El niño venía envuelto en telas rojas, por la misma sangre empapada. Ya era hora, habían venido a buscarme. La bruja se acercó poco a poco a mí, sin quitarme su mirada de encima. Hizo un movimiento con su mano y el cuchillo se elevó sobre el suelo, saliendo disparado velozmente hasta enterrarse en su palma. Hice una mueca de dolor cuando vi como ella desencarnaba el cuchillo de su mano, mientras toda aquella sangre negra goteaba en el piso. Me lo ofreció, y yo lo acepté temblorosa y sin poner ninguna resistencia. Ella no decía palabra alguna, solo su gemido tétrico y espantoso de siempre. Pero yo entendía perfectamente lo que pasaba, quería que fuera con ella, ya era hora y no había vuelta atrás, el juicio estaba por terminar y ya yo sabia cual sería el veredicto. Veía el cuchillo en mis manos y quedé hipnotizada, observando el reluciente metal manchado de la espesa sangre. Sentí la carne de mis muñecas abriéndose solas, con la sangre saliendo a montones. Las cortadas me ardían y veía como se pudrían rápidamente, brotando de ellas un amarillento pus en grande cantidades. "Vamos, solo toma el cuchillo y entierralo en tu garganta, ahí justo en la vena. El dolor y sufrimiento se ira después de eso" Pensé. Aquella bruja estaba enfrente de mi, sonriendo y esperando pacientemente. El dolor y mi miedo se mezclaban, mientras yo sentía que no podía aguantar más. Muchos recuerdos comenzaron a llegar todos juntos a mi mente, entonces cerré los ojos y desesperada comencé a gritar. —¡Lo siento!, de verdad, por favor ¡Perdónenme! nunca quise matar a Royer, de verdad, solo quería jugar con él. No quiero morir sin antes pedirle perdón a Javier, el merece saber la verdad sobre lo que paso. "Yoselin" Pensé "no te olvides de Yoselin". —¡Por favor Yoselin perdóname!, te juro que no sabía, no sabía todo aquello, no pensé que de verdad te habían lastimado tanto, debí cuidarte, jamás debí dejarte sola. ¡Dios! Fue mi error, debí averiguar más, debí intentar hablar contigo. Pero solo dejé todo así y pagué mal tu amistad, ¡no sabes cuanto lo siento!, si pudiera me cambiaría por ti. No te merecías eso ¡Por favor perdóname!. Lloraba como niña pequeña, abrí los ojos y me encontré de frente a aquella mujer, a solo unos pocos centímetros mi rostro, me estaba entregando aquel bebé envuelto, y yo lo tome y lo sujeté entre mis brazos. Era un bebé recién nacido, todo cubierto de sangre y con una piel gris y pálida. Todo estaba oscuro, las cosas en la habitación chocaban una y otra vez contra las paredes, todo volaba a mi alrededor. El bebé abrió los ojos y me miró, haciendo una triste mueca, como esos pucheros que hacen los niños cuando están a punto de llorar. De sus ojitos comenzaron a salir lágrimas de sangre, mientras chillaba y se batía descontrolado. Hice un gran esfuerzo para evitar gritar, mientras cerraba mis ojos en un intento por no enloquecer al verlo. Comencé a hablarle a ese bebe, ya sin fuerzas, ni voz. —Por favor, perdóname, por favor perdóname. Jamás te odié, te lo juro, cuando me enteré que estaba embarazada, lo último que pasó por mi mente fue abortarte. Yo estaba desesperada, tenía mucho miedo y no sabía que hacer, así que le conté a mi mamá, ella fue la que me dijo que no podía tener un bebé, que aquello arruinaría mi vida. Ella fue la que me pidió que abortara, tuve miedo, no quería, pero no sabía que hacer, de verdad, solo dejé que ella actuará por mí. Me llevó a ese lugar y me asuste al ver todo aquello, en el último momento, antes de que me anestesiarán, me arrepentí, te lo juro que me arrepentí. Pedí que ya no te hicieran nada, que quería irme de allí, que quería tener al bebé. Pero mi mamá me agarró fuerte, me sujetaron con fuerza y me anestesiaron. Mientras perdía el conocimiento, repetía desesperadamente, antes de dormirme, que por favor no te mataran, que por lo que más quisieran no te mataran. Pero cuando desperté sentí aquel gran dolor en mi vientre, y ya era tarde, ya te habían sacado de mí. Me odié por eso durante mucho tiempo, sufrí y lloré demasiado por ti. Por eso comencé a sentir tanta rabia hacia mi mamá, por eso apenas tuve la oportunidad abandoné la casa, me alejé de ella. Tu recuerdo siempre me persigue bebé, a veces, cuando te recuerdo, lloró en el baño. Si mi alma ha de quemarse en el infierno por toda la eternidad, lo acepto, es justo lo que me merezco por el daño que te hice. Pero por favor perdóname, por lo que más quieras, por favor perdóname, tu perdón me dará fuerzas para enfrentar el abismo eterno, y así, aceptare con total calma mi condena. Nunca te odié, eras parte de mí, eras mío, eras mi niño. Las lágrimas caían de mi rostro mientras sentía una mano pequeña que tocaba mi pecho, era fría y tenía unos dedos cortos que se cerraron en un puño, dándome un pequeño golpe en el pecho. Lo presioné con fuerzas contra mi, y lo abracé sintiendo un dolor enorme en mi corazón, quería remediar las cosas, de alguna manera, quería arreglar todo el daño que había causado. Dejé caer el cuchillo en el suelo, y llorando, besé la frente de ese bebé. La bruja frente a mi, llevó las manos a su cabeza y comenzo a jalar fuertemente su cabello. Ya no sonreía, ahora en su rostro solo se podía notar un gran enojó. Se elevó en el aire, y mirándome, comenzó a gritar de una manera tan horrenda y espantosa que hizo que sintiera como si mi cabeza fuera a explotar. Su rostro comenzó a deformarse, distorsionado su cabeza completamente. Sus ojos se hundieron dejando unas cuencas vacías y oscuras mientras lanzaba aquel grito inhumano. Su grito era agudo, daba la sensación de que eran una multitud de voces gritando en coro dentro de ella. Una legión de seres, que gritaban con furia al mismo tiempo. Todo comenzó a volar en mi cuarto y las luces pasaron a encenderse y apagarse, una y otra vez. Mientras yo sólo abrazaba aquel bebé, y llorando seguía repitiéndole que me perdonará. El grito entonces se detuvo, y yo volví a cerrar con fuerza los ojos, mientras bajaba la cabeza pensando: "Ya todo terminó, ahora me va a matar y me iré con ella al infierno". El silencio volvió a reinar en mi habitación. Yo continuaba llorando con los ojos cerrados, pero llegue a percibir una calma dentro del cuarto. Abrí los ojos y me encontré sola nuevamente. La ropa que estaba usando, estaba toda empapada en lágrimas y sudor. Todos los objetos que hace unos momentos volaban de un lado para otro, ahora estaban en su lugar, como si nunca se hubieran movido. Las luces estaban encendidas, y al ver mis brazos encontré que ya no tenía ninguna cortada, ningún rasguño lleno de pus y ninguna muñeca con las venas rotas. Aún respiraba agitada, pero poco a poco me fui calmando, me quedé quieta, hasta que escuché el teléfono sonar nuevamente. Sujeté el celular con mi mano derecha y a través de la pantalla rota pude leer: Lentamente, llevé teléfono a mi oído, presioné la pantalla y con una voz que me sorprendió tener todavía, respondí: —Aló. —Gracias por su tiempo, señorita Madiel. —dijo la mujer. Su entrevista ha terminado. Luego de analizar sus respuestas llegamos a una conclusión final. Los pecados cometidos por usted han sido horribles e inhumanos, pero a pesar de eso, se llegó a la conclusión que los cometió sin la intención de hacer daño alguno, y sin caer en cuenta que estaba cometiendo algún mal. Por su arrepentimiento, y sus sentimientos de culpa. Sus pecados no tiene el peso suficiente para condenarla al fuego eterno. El castigo por dichos pecados lo tendrá en esta vida; siendo el recuerdo de un horrible pasado, que no puede cambiar, lo que la atormente. Junto con la culpa de no poder remediarlos por mucho que lo intente. Sin más que agregar, damos por terminada la llamada, le repetimos el resultado: su alma hasta los momentos no cuenta con pecado alguno para condenarla en el infierno. Pero si lo desea, puede intentar el año próximo, y dependiendo de los pecados que realice de aquí a entonces, se le hará una nueva evaluación. Gracias por descargar ABNF, que tenga muy buenas noches. La mujer colgó la llamada, mientras yo me quedaba sentada, escuchando por un largo momento el sonido que hacía el celular cuando ella colgó, confirmándome que todo había culminado. Puse el teléfono sobre la cama y me quedé mirándolo fijamente, tal vez esperando a que sonara nuevamente, lo cual gracias a Dios no ocurrió. No pude dormir en lo que quedaba de noche, la verdad no pudo dormir durante mucho tiempo, solo me quede ahí, sentada dentro de la habitación. Y luego de un tiempo, que no logro recordar si fueron minutos o horas, donde solo me quedé congelada, como en una clase de estado catatónico. Fue que caí en cuenta, que al fin, todo había terminado. Y entonces me deje caer sobre la cama, y abrazando mi almohada en posición fetal, me puse nuevamente a llorar.
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