—¿Crees que puedes cambiar al mundo?
—Podemos. Juntos. —lo mira —Si me ayudas —se levanta y le estira la mano
Reined la mira sin decir una sola palabra, pero toma su mano para levantarse
—Ahora, cura a Will —lo señala.
El chico aun se revolcaba del dolor por tener la espada clavada en la pierna.
Reined rio, casi como si disfrutara del dolor ajeno —tiene magia. Que se cure el mismo
—Enseñale entonces. Eres bueno con la magia ahora. Y el posee magia que aun no sabe manejar.
Los ojos ambarinos del joven del suelo lo miran con odio —no… eso no… el no… jamás … —jadea —jamás aprendería nada de ese… ese monstruo…
Alza las manos —Bueno, lo intente
—No juegues conmigo. —Selene le reprendió molesta — Te di una orden. Sino se curara con su propia magia, entonces lo harás tu.
Reined le arranca la espada en un movimiento brusco, y más sangre corre de su pierna. Con una mano levantada la magia de Reined se enciende al mismo tiempo que la herida del muchacho quien ruge de dolor y lagrimas se derraman de sus ojos.
—Eres un soldado. Muestra un poco más de resistencia —suelta con indiferencia el gran tirano
Luego de unos minutos la herida parece mucho mejor. Reined se detiene y Selene se agacha a su altura —debes volver con los del campamento. Te contactare pronto por cartas. Armaremos un plan.
—No eres la gran maga Selene —resentimiento en su voz y eso le corto abruptamente la respiración—ella no se aliaria a un traidor. Ella murió valientemente para salvar al mal del mundo. Y tú… —esta vez miro hacia Reined — si de verdad eras su aprendiz… ¿Cómo puedes decir que la respetabas cuando ensuciaste su muerte trayendo lo mismo por lo que ella se sacrificó tratando de proteger?
Y al parecer Selene no era la única afectada cuando Reined perdió el control tratando de irse contra el de nuevo. Selene se interpuso en el medio, su magia destellando contra la suya —Basta
—¡¿Cómo se atreve?! —bajo. Furioso. —¿Crees que entiendes mi dolor? ¿como… como la gente puede seguir tan indiferente y seguir su vida cuando tu has perdido el sentido de la tuya?
Selene estaba sin palabras
—No me he encariñado con mucha gente en estos cien años. ¿Para que? Vería a muchos otros morir. Además, yo me asegure de matar a los que la mataron... Y con respecto a Amur y su ejército murieron de forma terrible —prometió
La gran maga parpadeó —¿Qué? — nunca supo cómo había terminado su guerra. Al parecer su mismo aprendiz dio por terminado aquello.
—Sentir la desesperación. Lo hundido que te puede dejar la perdida de alguien. —continuo su aprendiz —Las veces en que te preguntas porque sigues aquí cuando el mundo que te sostiene ya se ha acabado. Cuando no te queda nadie a quien le importes. Es como si hubieras dejado de existir.
Will se levantó del suelo en un brusco movimiento. Un gesto impresionante debido a su pierna aun no recuperada del todo —¿crees que eres el único que ha visto la muerte? —le refuta — Todos perdemos a gente, todos morimos. Ver morir a alguien cuando no puedes hacer nada. La impotencia que da por no poder costear medicina. Por falta de recursos o enfermedades terminales. ¿Cómo poder decir que muerte es mejor? ¿la repentina o la que consume día a día dándote tiempo para según otros tu puedas procesar la idea de la muerte de alguien que amas?
Reined guarda silencio y lo observa un largo rato
—Cuide a mis padres hasta que murieron —dice Will —Los vi morir. Sostuve su mano ¿Crees que es bonito ver el brillo de los ojos de alguien apagarse sin poder hacer nada? Verlos sufrir de dolor cada día hasta esperar su inevitable final es cruel. Sufrir hasta morir. Pero tu… —lo señala —Eres egoísta pensando que tu perdida es la única que importa.
Selene observa a su aprendiz largamente
Will continua sin piedad —Pero... sabes… ¿Algo que aprendí? Las personas enfermas se deprimen. Se enojan con otros cuando tienen energía por su situación sintiéndose frustrados. Pero son muy vulnerables y dóciles cuando han perdido sus fuerzas. Pero creo que prefiero verlas enojadas con la vida a verlas resignadas. Porque la irá a veces… también puede ser un combustible. —hace una pausa —Sin embargo, la fe es lo único que sostiene todo al final. —lo mira a los ojos —Así que no vengas a hablarme una mierda de que no lo entiendo.
El silencio los consume a los tres.
Los ojos algo tristes de Selena se van hacia la cabaña, se retira lejos de ambos, y una vez adentro, agarra una maleta y la llena de provisiones.
Cuando regresa ambos jóvenes están alejados el uno del otro sin hablar.
Ella se acerca a Will cuidadosamente—te deseo buena suerte en tu viaje. —le estira la mochila
Este la toma sin siquiera mirarla —no busques aliados en mi resistencia. No la hallaras.
—Hoy has comprobado que el gran tirano como lo conoces, tiene un alma igual que tú.
—Para acabar con esta guerra, el solo debe morir.
Selene niega —si el muere, otro solo tomara su lugar. Se que ahora mismo nos odias, y tampoco estoy convencida de que estemos haciendo lo correcto. Pero sabes que lo que te digo es cierto. Aunque el muera hoy o mañana, la destrucción del mundo seguirá, reconstruirlo seguirá tomando años. Estamos condenados a formar un legado que no alcanzaremos a ver nosotros.
—El tipo es inmortal. Sino muere…
—El no gobernara más. Te prometo que arreglare esto. Y si hay que culpar a alguien por todo el mal que hizo, esa persona soy yo. —miro al suelo —solo espera mi carta
Will la escucha, pero no contesta cuando se marcha, su pierna aun medio lastimada.
Reined a lo lejos lo ve y levanta la barrera para dejarlo marchar. Solo cuando se va por completo se acerca a su maestra
Ella siente su presencia a su lado, sus pies aplastando la nieve—Lamento que hayas sufrido tanto mientras yo no existia—dice ella por lo bajo
—No… eso no fue tu culpa. Pero… —la mira —Selene… te he recuperado ahora. Y vuelvo a estar asustado. No quiero perderte en esta guerra.
—Yo también tengo miedo a veces, es normal.
Sus ojos azules la miran—Créeme maestra, no tienes idea de lo que es el miedo.
—Reined...
—Si te vas ahora, sino puedo protegerte... —dice, manos temblorosas, con voz baja, como si las palabras le quemaran la garganta en un sufrimiento e incertidumbre indescriptible— Si te pierdo no sé qué haré. No sé qué seré.—su voz quebrada, y un dolor en su estado mas puro reflejado en sus ojos, tanto como para destrozarte el alma—Solo... solo sé que cuando tú no estás, todo parece estar roto.
Y solo entonces lo entendió.
Si su primera muerte le había hecho esto... ¿Qué pasaría si muriera de nuevo? ¿Cuánto mas sufriría? ¿Cuánto mas hondo se hundiría? ¿Volvería a incendiarlo todo?
Sus manos hechas puños a sus costados, comprendiendo una verdad absoluta hasta ahora...
Pasara lo que pasara; Naevia no podía morir.