Capítulo 12: Tomar su lugar

1548 Palabras
Porque escapar era mejor ahora mismo que enfrentar todos estos confusos sentimientos. Camino por horas por ese bosque medio perdida. Conjuro un pequeño haz de luz invocando un objetivo. Siguió la luz. No se perdería. Sabia a donde tenia que ir ahora. Pensaba que llegaría pronto a un pueblo habitado. Pero se equivoco. Sus ojos miraron con tristeza todas estas ruinas. El mundo estaba lleno de destrucción, seguro pobreza y hambre. ¿Cómo había pasado esto? La luz invocada de su magia ceso su búsqueda al salir el sol, lugar donde ella se detuvo al escuchar las voces y ver las nuevas carpas. Soldados. Sin embargo, jamás pensó encontrárselo de nuevo. —Naevia— ojos verdes muy abiertos. Ella no supo que responder —¡Estas de vuelta! ¿Cómo…? ¿Cómo escapaste? —la abrazo Esta dudo ante el tacto, luego lo alejo. Ya había tenido suficiente sobre este asunto de los toques y la cercanía—¿estas bien? El asintió —Gracias a ti. —Para haber caído de un caballo ya te ves muy bien.. —Fue solo un leve golpe —se encogió de hombros avergonzado —No lo parecía. El se resigno —estaba desorientado. Me golpee muy duro la cabeza. Eso me aturdió. —¿Por qué estas tan cerca de estos dominios? —¿No es obvio? Estábamos planeando la manera de entrar a por ti. Eso la sorprendió. Parpadeo desconcertada —¿Iban a ir a por mí? ¿Un rescate? —Claro que sí. Eres algo valioso. Quizás nuestra única esperanza ahora. Además, —desvío su vista —te debía mi vida. Ella no respondió, pero no dejo de mirarlo. —Y también… algunos tenemos magia… yo hago un poco… —se llenó de valor y miro sus ojos nuevamente —enséñanos. Enséñame —pidió. Ella suspiro y negó con la cabeza. No estaba dispuesta a tomar bajo su tutela a ningún aprendiz más. —claro que no —¿Qué? —No. —y siguió caminando —ahora mismo estoy tratando de alejarme lo más pronto de estos dominios. En cuanto se entere que hui, vendrá a por mí. —¿Por qué no te mato? —Excelente pregunta. Quizás algún día te de esa respuesta — trata de pasar de largo, pero este la detiene —Espera. No puedes irte, eres un m*****o del ejército, hiciste un juramente y te enlistaste en esta guerra. Es tu deber ayudarnos a pelearla. Pelear hasta la muerte. Su deber… deber... ¿Cuándo esa palabra paso a ser tan controversial? —Se cual es mi deber. Pero ahora mismo no poseo poder suficiente para pararlo. Creo que cada uno de nosotros debe conocer sus límites. Solo debo hallar la forma de mediar la paz —¿La paz? La única manera de lograr la paz es detener al gran tirano. Ella no responde a eso. Y en cambio dice: —Si de verdad quieres ayudarme. Por ahora, por favor llévame a un pueblo cercano. ¿existen aún, no? El lo piensa —sí. Los que están bajo mandatos de antiguos reyes. —entonces hace una señal y sus hombres traen dos caballos —súbete, y esta vez no te caigas —Pero quien lo dice, ¿no eras tu quien iba dirigiéndole? El muchacho ríe y entonces un recuerdo del pasado llega a ella. Como una fotografía superponiéndose sobre la otra. De otro muchacho joven sonriendo también. Bajo la vista. —cierto… no he preguntado tu nombre El soldado rubio dijo —Soy Will Will… tan joven… igual al Reined que conoció… Entonces se pusieron en marcha. Will tenía razón, sí que había gente por todas partes. Y el mundo parecía muy distinto al de su época. —si aun existen pueblos que medio viven en paz ¿Por qué no está aquí todo el mundo? —¿Vivir? —suelta un bufido de burla —no viven, sobreviven —corrige —el rey menor es corrupto y pagan altos impuestos. Es un cambio. No dejan de ser esclavos. Es gente que se ha rendido Ella miro a una pequeña corriendo con un trozo de pan quemado sujeto en su mano, justo hacia los brazos de un hombre viejo y cansado. Seguramente su padre. Y este último la recibió con una sonrisa —No. —le contradice ella —mas bien, es gente que no se ha rendido Este la mira curioso Selene lo mira y su voz es el de una perfecta maestra, un gesto practicado por los años hacia su aprendiz—No es que no quieran luchar, pero prefieren sacrificarse porque aun tienen algo que salvar. Algo mas importante que sus propias vidas. Todo aquel que tiene uno, puede soportar cualquier cosa. —Lo dices por el bienestar de sus familias... —lo piensa —Es una falsa sensación de seguridad, no durara. —Puedo que no. Pero eso no los detendrá Se notaba que Will no estaba de acuerdo. —Tu eres joven, tu espalda sigue recta, tu aun peleas de pie. La gente con espaldas cansadas aun luchan, solo que de un modo diferente que tú. Sus ojos mieles mostraron algo diferente esta vez—sabes, nunca había hablado contigo tanto antes. Cuando entraste en el ejercito solo parecías una más, pero supongo que… no eres lo que yo creía. Ella se encogió de hombro —¿conocias a Naevia? Entrecerró los ojos extrañado—Te conozco —reconoció. « Quizás no…» pensó El caballo siguió caminando y entonces a lo lejos otro hombre entraba con vasallos atrás suyo, una corona en su cabeza, y sonrisa llena de desfachatez. Will se alzo mas la capa para cubrirse el rosto y bajo la vista, por el contrario, Selene lo miro detenidamente. Este hombre… —Es el rey de este pueblo miserable —le informo Will en un murmullo extremadamente bajo —no te confíes. Posee más magia que cualquiera Ella no vacilo ante ese hecho. —No lo veas a los ojos, no queremos problemas Ella retiro la vista. —la placa —menciono —¿Qué? —La insignia se me hace familiar —La familia Moonre Moonre —Son conocidos por ser genocidas. Su crueldad les precede desde hace décadas. Décadas… No… Lo miro nuevamente, creía reconocer aquel color en sus ojos « ¿Eres uno de los descendientes de aquella gran familia Moonre? » pensó Los conocía, se rio entre ellos sentados en el suelo tomando te, y riendo en su templo. Eran buenas personas. Eran añorables. Los había amado. Rita. Asher. Antow. Sol. Seel. Agito la cabeza. ¿Cómo una familia tan honorable puede cambiar su reputación tan radicalmente? Eran conocidos hace cien años como salvadores y gente amable, conocidos más que nada por su generosidad y humanidad. « Has ensuciado su buen nombre » pensó consternada con un duelo formado en su corazón El mundo ya no es lo que conocía. Ya no pertenencia a este mundo. Estaba ahí, pero no lo estaba. Era como vivir en el mundo de los muertos. Entonces un pequeño se le atraviesa corriendo haciéndolo trastabillar al rey por la rapidez, y este enojado saca un látigo… Sus ojos se abren mucho. Estaba por mover su caballo, estaba por intervenir, pero entonces ve que Will se ha movido primero. Su caballo fue rápidamente hasta ellos intercediendo. El látigo cae en el cuerpo del caballo, y pasa rozando el hombro de Will, quien cae nuevamente al suelo. Esta se acerca rápidamente para intervenir y se baja. Alza ambas manos en el aire y hace una especie de reverencia —Por favor, mi lord, perdónelo. El caballo perdió el control y se ha atravesado. —alza la vista y la expresión del hombre es odio puro —mi señor Moonre, ruego vuestro perdón —El castigo es ser azotado Sus ojos vacilan, pero luego se recompone rápidamente y responde con tranquilidad —déjeme tomarlos en su lugar —¿Qué? —Will desde el suelo murmura —Este chico tonto, es mi hermano. Por favor El rey entrecierra los ojos dudosos intercambiando miradas entre ambos —no se parecen en nada Ella suspira —es un hermano bastardo, mi padre fue un degenerado, pero muy generoso al hacerse cargo de el de todas formas —se excuso Este hombro ríe, —me has caído bien. Acepto. Entonces que seas tu. —Naevia esto no es… —pero otro hombre lo retiene. —Ya hay un trato, muchacho —y lo retienen —Siempre quise azotar a una chica tan linda Ella siente asco —que halago. —trato de no sonar sarcástica. Ella se da media vuelta y baja a la mitad su vestido mostrando media espalda. Nunca antes había sido azotada, pero conocía lo que era el dolor. No importaba. Solo serian un par de latigazos. No le quedaría ninguna cicatriz. Su magia sanadora se encargaría de eso. Hoy estaría muy mal, pero para mañana su espalda estaría sin conocimiento del pasado. Cerro los ojos y tomo un profundo respiro. Apretó los labios. El rey Moonre se preparó. Alzo el látigo y rio una vez más —mujer idiota —pero antes de este bajar otra presencia ya estaba ante ellos sosteniendo el látigo a medio caer.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR