El pánico es notorio en sus ojos oscuros cuando vislumbra al gran tirano ante él. Con su mano encharcada de sangre debido a las púas del látigo enterrados en su piel
—Mi rey… perdóneme… no quería… usted se ha atravesado… yo no…
—¿Qué crees que estas haciendo? —furia. Una mirada ensombrecida.
El hombre cae al suelo en suplicas, en menos de unos segundos toda altanería se le había ido. Como ver un fantasma. Pálido. —estos aldeanos… es… es toda su culpa…
Selene lo observa consternada.
« De verdad te tienen terror » pensó
Miro hacia su aprendiz, pero este no la miraba, aun tenia en su mano el látigo envuelto alrededor de su mano.
Entonces el lo alza, y da un golpe seco al rey que esta en el suelo y este suelta un grito desgarrador..
Casi por inercia las manos de Selene cubren sus oídos. No había ni un solo aldeano en la calle ahora, todos encerrados en sus casas. Ningún testigo asomado por la ventana.
Reined tiene una mueca en la cara parecida a una sonrisa mientras se agacha al lado del hombre y dice —¿Qué pasa? ¿no aguanta un pequeño golpe? ¿acaso no pensaba hacer lo mismo hace poco a alguien más?
Ella sintió el impulso de detenerlo, pero no se movió. Estaba congelada en el suelo.
—¿Acaso no sabes que el daño que causamos es el que recibimos? —y aquella sonrisa imperturbable —cuando uno alza un arma, esta dispuesto a recibir lo mismo. Cuando matas debes estar preparado para morir también.
Hay varios azotes mas. El hombre del suelo respira agitadamente y hay lágrimas en sus ojos debido al dolor.
Reined por fin suelta el látigo, y se reincorpora.
Los ojos de Selene lo siguen atenta y cuando este gira levemente hacia ella, su corazón da un salto solo un milisegundo, pero no retrocede.
Reined le estira la mano manchada de su sangre y ahora también la del otro rey—Ven, te voy a presentar
Esta no sabe que es lo que eso significa. Siente la presencia de Will atrás suyo con un gruñido bajo y su mano sobre el puñal de su espada aun sin desenvainar.
Selene da un paso adelante y toma la mano de su aprendiz.
Este la jala suavemente hacia el e informa —esta mujer, es mi reina. —dice —Cualquiera que ose tocarle uno solo de sus cabellos —sus manos viajan a estos, hasta que uno de ellos roza sus labios —morirá.
—…
—Di que lo entiendes.
El hombre del suelo solo asiente
—Infórmale al resto. No soy feliz cuando tengo que repetir las cosas
Entonces este pasa uno de sus brazos sobre sus hombros y empieza a caminar lejos dándole la espalda al hombre. Luego una de sus manos se entrelaza con la de ella.
Esta trato de zafarse, pero el no la dejo —Paciencia Selene.
—Que haces…—era un susurro desesperado.
—Te salvo la vida —soltó.
Nadie podía verles las caras ahora. Pero este la mira con ojos serios. No había ni un rastro de burla, o altanería ahora en ellos. Entonces algo en eso la despertó.
Miedo.
Había algo lo mas parecido a eso en sus ojos.
« Así que no tienes del todo el control en esto » pensó
—Will. —recordó ella —debemos llevarlo con nosotros
Este la miro —el soldado de aquel día. ¿Por qué esta contigo? De verdad harás que me moleste. Has roto ya tres promesas conmigo. Lo volviste a ver.
—Por favor… —su agarre se envuelve en su túnica en un gesto de suplica.
Reined suspira y mira hacia el hombre para atrás —sígueme, soldado.
Will quien sigue fijo en el suelo sin reaccionar por fin parpadea. Mira hacia Naevia confundido. Pero para salir de este desastre se mueve.
Varios kilómetros más tarde Will sigue con la guardia alta
—Puedes decirle a tu amigo que se relaje —suelta el monarca
Selene sonríe incomoda —te lo explicare todo después, Will. Por favor.
—¿A dónde vamos? —pregunta este en su lugar ignorando a la chica
—A donde no nos escuchen. Un pequeño refugio. Hay espías por todas partes. Oídos en todas partes. —se ríe —traidores en todas partes —lo mira sugerente y este se molesta
Suelta un gruñido y vacila entre ir contra él, pero no lo hace. Y Reined ríe más.
Selene no sabe qué clase de situación es esta.
Llegan a un refugio, una especie de cabaña, pero apenas cruzan un limite del bosque este realiza un hechizo donde una barrera se levanta.
Selene lo mira asombrada. De verdad había mejorado.
—Ahora si —dice
—Bien, porque tengo muchas dudas —mira de forma acusadora a Naevia —¿Qué dice este sujeto? ¿reina? ¿eres algo de este tipo?
Ella suspira —supongo que sí. Soy su maestra
Desconcierto —¿maestra?
Esta gira de forma suplicante a su aprendiz. —¿Nos dejarías a solas solo unos segundos?
Sus ojos azules la miran sin expresión—No. Claro que no.
Ella se toco la cabeza frustrada —solo un momento.
Reined se cruzo de brazos y se inclino contra la madera de la cabaña
Entonces al verlo comprende la única forma en que lograra hacer que ceda. Se acerca hasta él. Y Reined la observa con curiosidad.
Ella se acerca hasta su rostro, y este permanece quieto solo mirando cada uno de sus movimientos —solo unos minutos, por favor. Y prometo darte algo que quieras
Enarca una ceja —¿cualquier cosa?
—Si.
Reined lo piensa y desvía la mirada entre molesto y enfurruñado. Parece un chico regañado. Tal y como aquel día que la dejo a solas con aquel general. —Esta bien. Solo cinco minutos —y se retira más allá.
Selene suspira. Y aprovecha la oportunidad para hablar con Will y confesarle todo.
Will estaba asombrado en primera instancia por aquel movimiento, nunca se había imaginado que hubiera alguien que pudiera hacer ceder al gran tirano, pero luego al escuchar todo la verdad esta incrédulo. Pero prueba tras prueba sus defensas fueron bajando.
—No eres ella…
—No lo soy.
—¿Dónde está ella?
—Creo que muerta —dijo de forma honesta. —No sé porque desperté en ella exactamente. Pero… pienso que fue muerte por muerte
—¿Qué?
—Lo estuve pensando desde que desperté. Desperté cuando morí. Y ella murió cuando yo desperté. Pero ella ya estaba herida. Su destino al final era el mismo que el mío, tenía una herida mortal. Pero mi magia la salvo, por eso estoy viva. —Selene había comprendido que ella no la mato. Naevia estaba por morir aquel día, entonces el destino las cambio dándole una segunda oportunidad a ella.
Luego Selene le explica su plan para detener esta guerra.
—¿Me está diciendo que ese idiota nos va a ayudar?
— Si. A corregir lo que está mal en este mundo
—¡El es lo que está mal en este mundo! — le recuerda.
—El ya cambio.
—Si claro. —se burla —Ve y dile eso a todos los que han muerto. Ve y diles eso a todos los que han perdido familias en estos cien años. Diles. Diles que les devolverlas la vida y que sus tierras volverán a estar como antes. Que el hecho de sus familias rotas ha sido solo una ilusión.
—No estoy aquí para cambiar el pasado. El pasado jamás podrá borrarse. Yo lo se. —se acerca mas a el y ambos tiene aquella mirada en los ojos, estaban conflictuados, —pero ¿Qué podemos hacer para que el pasado no nos defina en el ahora? Tenemos que iniciar por algo. No exijo el perdón, solo la oportunidad de arreglarlo.
Este siente impotencia, su rostro cerca del suyo, de forma impotente, sus sentimientos con su conocimiento debatiéndose entre quien confiar. El sabia que estaba hablando con un gran personaje del pasado. La gran maga Selene, lista, inteligente, astuta, estratégica. Una leyenda. Pero… ¿se puede arreglar algo cuando el daño hecho ya es irreparable?
La voz de Reined los separa un poco — ¿Disfrutando de su charla?
Will lo mira y retrocede, su mirada sigue cargada de ese dolor. Odio. No quiere creer que su mismo verdugo jugara ahora a ser su salvador y todo por ¿amor? Era como ser títeres, simples peones en un juego de ajedrez egoísta de un hombre inconsciente. De un monstruo.
—Nada —Will se retira y camina a lo lejos solo para quedarse cerca del pequeño lago.
Selene lo mira triste —no se si lo entenderá…
—Ni yo.
Esta lo mira
—Lo mataría. Sabes que lo haría — y ahí estaba esa mirada afilada y peligrosa
—Se que lo harías. —dijo —Cálmate
El permaneció en silencio
—No está pasando nada entre nosotros. Y no tienes que llegar a esos extremos.
—Estoy celoso.
Aquella declaración aun la hace flaquear. De verdad no esta acostumbrada a sus sentimientos.
—No tienes que estarlo —trata de calmarlo. Reined era volátil. Sus sentimientos estaban fuera de control. Arriba y abajo. Arriba y abajo. Negó con la cabeza —no hay ningún otro hombre.
—Bien, en ese caso no mires a nadie más, solo mírame a mi — un paso hacia ella —Mira solo hacia mi dirección.
Esta no respondió, pero si lo miro.
El se acerco mas hasta que su cuerpo estuvo pegado al suyo, su aliento en su cuello —ya se lo que voy a pedirte —susurra
Ella trata de no respirar agitadamente —¿Qué? —murmura
—Dijiste que me darías cualquier cosa, y ya sé que quiero
Lo mira —¿Qué?
El la abraza —pasaras la noche conmigo