Capítulo 14: Magia del pasado

1614 Palabras
—¿D-dormir juntos en una misma cama? Eso… eso no es... —No hablo de dormir. —... Ella trata de soltarse, pero el aprieta un poco mas su agarre para que no escape de su abrazo —¿Qué dices Selene? —¡Claro que no! —ella estaba roja de vergüenza. Sentir la cercanía de este cuerpo pegado al suyo era extraño, pero no del todo desagradable. Aun así, no se acostaría con él. —Me lo debes también después de haber huido —No haremos “eso” solo porque rompí una regla Reined hace un puchero—Pero prometiste darme cualquier cosa.. —Yo hablaba de… —¿Un beso? Ella baja la mirada avergonzada. Evita mirarlo y hablarle ahora Reined la jala más hacia el, con su cuerpo cubriendo el suyo —Maestra, antes solías ser mas pequeña. —el cierra los ojos y respira profundamente —amo estar cerca de ti, me traes mucha paz. Paz… Paz en medio de una guerra —Realmente me gustas mucho, no puedo evitarlo. —¿No crees que es demasiado tanto toqueteo? El niega y entierra su cabeza en su cuello, su cabeza reposando en su hombro—no —susurra y por algún motivo ha dejado de haber cualquier indicio de algo s****l en ello. Ahora mismo parece un joven que encontró un refugio en sus brazos Los ojos de Selene se ablandaron. Una de sus manos reposa en sus cabellos —está bien, Reined. Esta bien. —¿La parte de dormir juntos? —Solo dormir —se cruzo de brazos —¿Puedo tenerte entre mis brazos toda la noche? Ella suspira y asiente ya resignada. Los ojos azules del monarca parecen brillar en un aire de pureza y amor. Ni siquiera podrías decir que aquel hombre llevaba un gran charco de sangre a sus espaldas. —¿Qué haremos con Will? —pregunta ella —Puede dormir abajo. Esta asiente y mira hacia los ojos escrutadores del soldado. Traición. Lo leía perfectamente en su semblante. Los observaba desde lejos como quien mira una escena espantosa. Su corazón se hizo añicos. Su deber no era este… y se sentía culpable de ceder tanto con Reined. Ella era la adulta, ella debía pararlo. Se suponía que así fuera, pero… Al mirar hacia él, se daba cuenta de que esos papeles no existían más. Reined era el adulto ahora. Ella murió a los treinta y seis años. Y se despertó en el cuerpo de Naevia teniendo ahora veintiséis años. Ella dejo a Reined cuando este tenía veinte. Y luego de eso el vivió cien años sin ella. Tecnicamente el tiene ciento veinte años ahora. Que no lo parezca físicamente no deja de hacer el hecho una realidad. Reined la soltó por fin. Y juntos invitaron a Will a pasar, y aunque no estuviera de acuerdo en permanecer aquí no podía irse debido a la barrera. —Dame hasta mañana, tendremos un plan —le prometió ella Will no dijo nada, y se acostó en un sofá. Ella comprendió que, si había tenido un aliado en Will, está ya no podía confiar en ello. « Creo que me odia…» pensó Cuando estuvo en la habitación suspiro cansada sentándose en la cama —¿Qué es lo que te molesta, maestra? —No creo que confié más en nosotros —Eso es lógico. Me odia. —ríe —creo que seguro quisiera colarse esta noche mientras duermo y tratar de cortarme el cuello. Ella lo miro con ceño fruncido —¿y eso te hace gracia? ¿Saber que eres odiado a tal nivel por alguien? —Por muchos —se inclina al lado de un velador con un gran espejo —tengo muchos enemigos. —la mira fijamente —no se en que estas pensando hacer para librar esta lucha, pero no será tan sencillo, ni siquiera conmigo de tu lado. —Todos te obedecen. —Porque voy con sus ideales y les traigo beneficios. ¿Qué creen que dirán cuando les diga que salvare al mundo? —¿No quieres decírselos? ¿Temes enfrentarlos? —No. Lo que trato de decirte es que muchos se opondrán. ¿Crees que he llegado hasta aquí yo solo? —negó —en cien años he conoció a mucha gente y tuve mucha ayuda. Aprendí que la gente te apoya y está contigo mientras les seas de utilidad, mientras les des un beneficio. Cuando no sea así, te harán a un lado. ¿Sabes porque hay tanta gente al mando con los lideres 'tiranos'? ¿y el porque cada semana parece haber sucesores nuevos, porque las antiguas cabezas ya no están? Ella titubeo —¿Qué quieres decir? —Creo que sabes lo que quiero decir. Hermanos que matan a sus hermanos. Hijos que matan a sus padres. Tíos que matan a sus sobrinos. Todos por ascender al siguiente puesto de poder. Dime, ¿Cuántas veces crees que alguien ha intentado matarme a mí? —¿Qué? —desconcierto, incredulidad —Pero… eres el mas fuerte de todos ellos.. —Si —acepto— pero no siempre fue así Ella lo comprende. ¿Cuánto tuvo que luchar su aprendiz para llegar a donde esta? ¿a cuantos tuvo que traicionar? ¿a cuantos tuvo que matar? ¿a cuantos inocentes sacrifico? —No tengo a mucha gente que me ame, Selene. Y los pocos que crees que me son fieles, en realidad tienen miedo de mí. —mira hacia el techo —una vida, de hecho, solitaria —¿Qué propones entonces? El se cruza de brazos y lo piensa —Una vez sepan que no estaré más con ellos querrán atacarme todos juntos. Todos juntos contra mí, pueden que sean un problema. Debemos tener los suficientes aliados antes de revelar tu plan, seria más fácil solo atacarlos por la espalda —Una manera algo deshonrosa... —aporto ella —Si ganamos, ¿a quién les importara si somos injustos? ¿a los muertos?—agito la cabeza de incredulidad al ver como su maestra no había cambiado nada —¿Cuál es tu verdadero paso a seguir? —Te llevare a mi corte. Todos te conocerán como mi reina. Averiguaremos unos cuantos secretos, y ganaremos unos cuantos aliados. Se que hay gente poderosa que nunca estuvo de acuerdo con la conquista incluso entre las familias más poderosas —¡Gente que aun mantienen sus valores! —sus ojos parecieron alegrarse —Si. Puedes decirlo así. Aunque… —vacilo—yo tendría que entrenarte bien antes de ir para allá. Eso la ofendió —se pelear. —No hablo de eso. Hablo de que cuando veas a alguien hacer algo horrible, y créeme, lo harás, porque cosas así pasan todos los días en nuestra corte, no saltaras enseguida movida por tu gran espíritu como una heroína a salvar el día… —¡Yo no soy…! —Claro que sí, maestra. Tienes el complejo de héroe. No es algo que me disguste, de hecho, siempre me gusto eso de ti. Solo que no seria conveniente ahora.—nego—No. Mostrarlo en aquella corte no. —Nunca revelaría un secreto Una mirada sugerente cayó sobre ella —Bueno. No voluntariamente—se excuso enseguida, y luego suspiro —O conscientemente —puso los ojos en blanco Reined miro hacia otro lado —sin mencionar el problema que tenemos abajo —Ese soldado volverá con los suyos mañana, y la resistencia será nuestro soporte para nuestra misión. Se burlo —¿soporte? ¿Llamas a esos tu plan de respaldo? —Bueno, han resistido hasta ahora ¿no? —Solo lo han hecho porque nadie se ha encargado de ellos. Son un problema menor —¿Un problema menor? —Una plaga sin importancia, Selene. Como cuando observas una cucaracha y la dejas vivir —¿Por piedad? —No. Por pereza. Ella se sintió mal. No estaba bien pensar así de las personas. Pensar que no valían nada. Ni siquiera el esfuerzo. —¿no valen la pena?—murmuró por lo bajo y luego alzó la voz— te enseñe el valor de una vida. —Y lo hiciste bien. Pero esta vida golpea mas fuerte, me hizo ver que, en este mundo, solo los más crueles sobreviven. Ella se levantó de la cama —Puede que tengas razón, pero ¿a qué precio? Reined se quedo callado y solo la observó. Ambos se miraron fijamente un largo rato como en una lucha por no ceder sus posturas. Los hombros del monarca finalmente bajaron. Nunca podría ganar ante ella. Se acerco y se arrodillo. —lo lamento, he perdido tus enseñanzas por completo, y me temo que te he decepcionado. Pero ya te había advertido antes que mientras más conozcas al nuevo yo, más lo haría —se levanto Era como conocer a otro hombre completamente distinto. —Tienes razón. —cede ella— Nuestro pasado nos conecta, pero me temo que lo que respecta a nosotros dos, ya no nos conocemos mas. El hizo una mueca de comprensión — lo se. Me mostrare ante ti con la guardia baja. Prometo mostrarte todo. Pero si en algo te llena de consuelo verme por última vez… —el cerro los ojos y en un brillo tenue de magia verde, este se envolvió en su cuerpo, y cuando se levantó, tanto su estatura, como su mirada, y contextura habían cambiado. Ella retrocedió un paso abriendo más los ojos—¿Reined? Ahí estaba. Tal y como aquel día que lo dejo esperando en el monto Olida. Un Reined joven. Aquel que conoció. Su aprendiz.
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