Para Violeta y Rodrigo estos dos días en la hacienda no han sido lo que deseaban, las apariciones constantes de Ricardo en los momentos menos esperados, se han gran molestia; por lo tanto, procuran pasar la mayor parte del día recorriendo los alrededores para de esta manera poder evitarlo; sin embargo, lejos están de sospechar lo que Olivia tiene preparado para ellos... Rodrigo está decidido a darle a su mujer momentos agradables, a pesar de la presencia indeseada. Ordena a la servidumbre que dispongan en la terraza todo para una cena romántica para él y su esposa; además de que quiere procurarle tranquilidad y que al menos en esta comida, no cuenten con la presencia de su Ricardo. La pareja comparte la cena tranquila bajo la luz tenue de los faroles y el aroma de las flores. Entre risas

