Tener a Robert frente a mí fue realmente aterrador pero tenía que enfrentarlo sin miedo o podría sospechar, tragué saliva y me dispuse a seguir mi camino, me cerró el paso nuevamente interponiéndose en mi paso -¿Qué quieres Robert?- dije poniendo los ojos en blanco Su mirada reflejaba su impotencia, su rostro era muy blanco y ahora se tornaba rojo -Siempre fuiste una calculadora, querías irte a lo seguro y elegiste al más acaudalado dentro de tus posibilidades, cómo no me di cuenta, fui un ciego, me viste la cara, ¿Por qué volviste? Debiste quedarte lo más lejos de aquí- apretó mi brazo para sostenerme y que no pudiera huir -Nunca hui de ti, no te tengo miedo. Me fui porque quise hacerlo y porque tenía mis motivos. Tienes razón, necesitaba algo seguro porque tú solo eras un imbécil que

