Estaba anonadada, como se atrevía a pedirme algo así, estaba demente, realmente debía estar desesperado por no casarse que estaba recurriendo a tener un hijo sin amor, bueno seguramente en su mundo eso era muy común, pero definitivamente eso me parecía tan cliché -Ya he pagado la cuenta, vámonos Caminamos hasta el coche, volvimos al silencio total, avanzamos unas cuantas horas más y casi al anochecer llegamos hasta una enorme casa de campo, con la playa a unos cuantos metros, podía escuchar el bravío sonido de las olas, el olor a mar que te daba bocanadas de aire limpio y agradable, estaba tan cansada que busqué la primera habitación a la vista, busqué el baño para ducharme, no tenía ropa conmigo así que solo usaría la bata, abrí la regadera, cerré los ojos y pensé en la idea tan descabe

