Sesenta años atrás El sol comenzaba a salir y su pequeño brillo comenzaba a entrar justamente por la habitación de José María, mientras él dormía cálidamente alguien subía las escaleras apresuradamente esa persona era su padre Florencio justo antes del amanecer lo despertaba, para que fuera a cortar la leña para que tuvieran para todo el invierno ya que era una estación muy fría. Abrió la puerta repentinamente sin tocar y le habló:—José María levántate, necesito que vayas a cortar la leña hoy tenemos visita importante y necesito que también estés presentable porque esas personas tienen una hija hermosa—El muchacho vio a su padre con mirada sin expresión, era obvio que aquello no le agradó del todo

