Capítulo 1: Planificando el viaje

1719 Palabras
 Kris era un universitario de veinticuatro años que estaba deseoso de que llegara el fin de semana para poder descansar un poco del ruido de la ciudad y del estrés de la universidad. Todo lo consiguió por una página de internet, la cabaña denotaba antigüedad pero estaba bien conservada por eso se animó en rentarla porque lo antiguo le gustaba mucho, antes de pagar revisó cada detalle en las fotos ya que era muy minucioso con eso. Era muy exigente con todo lo que planeaba, finalizando el pago por el alquiler le llamó a su mejor amigo Magnus para informarle que los dos pasarían el fin de semana en una cabaña cerca del bosque.  Su amigo no estaba muy contento con lo que hizo ya que arruinó todo lo que estuvo planificando, no podía negarse porque Kris sabía cómo armar un berrinche si él no estaba presente. Magnus era muy cercano a él y sin su compañía todo sería muy aburrido, quedaron para verse en el café más cercano para platicar un poco y planear ciertas cosas antes del viaje ya que la casa estaba fuera de la ciudad. Finalizando su llamada, le mandó un mensaje de texto a su madre informando que en dos días iba a estar fuera de la ciudad. Su respuesta no fue muy halagadora que digamos porque la mujer decía claramente en el mensaje que tenía una cena familiar, era claro que él no quería estar presente en la cena y por eso quiso pasar el resto de la semana fuera de casa.  Estaba acostado en su cama viendo el techo como si fuera lo único que existiera. Se levantó quedando solo en la punta de su catre, respiro profundo y se puso a buscar su chaqueta para el frío. Tomó las llaves de la habitación de donde se quedaba, al abrir la puerta el viento hizo contacto con su rostro y ojos provocando que parpadeara un par de veces porque la brisa estaba un tanto fría. Iba en busca de unos cigarrillos para calmar un poco la ansiedad que tenía. La relación con su familia no era del todo perfecta, por eso se había mudado cerca de la universidad para evitar las peleas que perturbaran su mente al momento de estudiar o de leer algún libro.  Mientras caminaba por la calle se notaba lo solitaria que estaba. Mayormente cuando era invierno muy poca gente salía, logró entrar a la tienda en donde compraría sus cigarros. Tomó un paquete de mentas porque si Magnus llegaba oler aunque fuese un mínimo olor de nicotina terminaba regañandolo como si fuera un niño de ocho años, las luces de la tienda parpadeaban mucho causando cierta incomodidad en Kris intentó no darle importancia y prosiguió buscando alguna otra cosa que llegara a necesitar. Mientras buscaba con su mirada el producto que quería, un hombre alto de sombrero estaba al otro lado del pasillo de espaldas le causó cierta intriga, una parte de él quería ir pero la otra le decía que no se acercara.  Como era de esperarse salió de ese pasillo para verlo. El hombre se movió y comenzó a caminar hacia otra dirección, se sorprendió al ver como caminaba de rápido como si supiera que alguien lo siguiera era extraño que estuviese detrás de alguien que no conociera. Por eso se detuvo y observó la gran pantalla donde se lograba visualizar casi todo el lugar, estaba un poco incrédulo porque esta no reflejaba nada pero él si veía aquel extraño hombre. Por un momento llegó a pensar que era producto de su imaginación, ya que no había descansado lo suficiente para estudiar tanto tiempo para su examen final.  No le dio importancia y se fue a la caja para pagar los productos que tenía pensado llevarse, quería preguntarle al muchacho sobre aquel hombre. Tenía pena en decirlo pero quería saber si siempre hacía ese tipo de cosas extrañas con los clientes, colocó encima de la caja sus cosas saludo al trabajador para luego sacarle a relucir el tema que lo traía de ceja en ceja.  —Aquel hombre siempre hace ese tipo de cosas extrañas—le pregunta interesado. —¿De quièn?—responde el muchacho confundido por la pregunta de Kris.  —El del sombrero con vestimenta negra—le responde con seguridad.  —Aquì no ha venido nadie asì, siempre me percato de las personas que entran a la tienda. Pero a ese hombre que me comentas no, me parece extraño màs bien que tu lo hayas visto pero yo no.  Kris se quedó callado por un momento pensò que su mente le estaba jugando sucio. Se limitò a sonreír para luego marcharse del lugar, antes de salir volteò para asegurarse de que ese misterioso hombre no estuviese allì. Y estaba de espaldas nuevamente, como si estuviera esperando a alguien pero la persona no llegará. Cerró la puerta y se fue del lugar ya no quería estar allí porque comenzaba a sentir un poco de miedo, camino ràpido para tan solo llegar a la habitaciòn en unos minutos. Guardo lo que comprò y sacó un cigarro de la caja busco un encendedor para prenderlo, espero unos segundos y aspiró para luego llenar sus pulmones de aquel espeso humo y liberarlo al rato. Todavía faltaba que Magnus le llamara, por eso se tomó el tiempo necesario para poder disfrutar de su cigarrillo.  Magnus llegó en su auto y como era de esperarse Kris no llegaba. Respiro profundo y sentò en mesa para esperarlo, a pesar de ser su mejor amigo detestaba que se tardará màs de lo debido siempre le criticaba eso que mejorará su puntualidad pero al parecer eso no le daba importancia. Pidiò un café frìo con caramelo para al menos endulzar el amargo momento, estaba sentado en las mesas de afuera esperando que llegara para luego entrar y hablar sobre el fin de semana en la casa que rentò su arrebatado amigo.  Logró ver desde lejos como alguien venía corriendo a toda prisa, no dudo por un momento que ese era Kris. Se dijo a sí mismo que estaría pensando para decirle como excusa su tardanza, finalmente llegó no podía hablar porque no tenía el aliento para hacerlo, eso pasaba cuando fumaba una caja completa de cigarrillos. Le dio un botella de agua que traía consigo, la mirada de Magnus hacia Kris era amenazante el chico sabía exactamente porque su mirada era de esa manera.  —Antes que empieces a darme un sermón, solo me fume dos—desafió.  —Será dos cajas—le replicó tajante.  —No empieces Magnus, no vine acá a hablar de mí. Si no de nuestro fin de semana fuera de la ciudad. Los ánimos se  lograron calmar y tuvieron la conversación tranquilamente, tocaron el tema de la comida que era algo sumamente importante ya que sería un fin de semana largo y debían ir completamente equipados. Solo les quedaba el día siguiente, Magnus iría por Kris temprano para poder comprar lo suficiente y escoger la ropa adecuada. Ya estaba anocheciendo, el chico estaba dudando en irse por las calles frías y solitarias pero antes de levantarse de la silla su amigo ofreció llevarlo causando cierto alivio en su ser.   Quedaron que Magnus pasaría por él a las nueve de la mañana. Le pareció un poco temprano pero no se quejó por eso sino terminarían discutiendo como siempre, dejaron el café para dirigirse al auto que estaba solo a una cuadra de allí. Mientras caminaban bromeaban sobre lo planificador que era, el chico lo único que hacía era reírse por las ocurrencias de su mejor amigo. Camino a donde vivía Kris hablan sobre lo fuerte que fueron las evaluaciones en la universidad, aunque el lado positivo era que pronto se podrían graduar solo les faltaba un semestre. Por un momento se distrajeron sin darse cuenta que alguien venía pasando por la calle, Magnus frenó repentinamente causando gran susto en ambos porque lograron escuchar un golpe en la parte delantera del auto.  —Hay que ver con que se golpeó el carro—aseguró Kris.  —Anda tú—espetó Magnus con nerviosismo.  —Maravilloso, siempre tengo que ser yo—replicó Kris bajándose del auto.  Lentamente se fue acercando al frente del carro. Trago con saliva provocando que su garganta libere un sonido gutural, la tensión era tan fuerte que Magnus no soltaba el volante aún tenía ambas manos puestas en él no quería soltarlo por ningún motivo. El pavimento estaba vacío, no había nada extraño o persona en el suelo se dispuso a entrar al carro y le informó a su amigo que no era nada quizás fue alguna piedra que no logró hacer algún daño pensó. Realmente fue un alivio no encontrar nada para los dos, estuvieron en silencio al menos un minuto la verdad ambos estaban muertos de miedo por lo que sucedió, al dejar en casa a Kris no dejaba de pensar que fue lo que había golpeado. Su camino fue largo y silencioso, vio la hora en su reloj de muñeca marcaba las 8 de la noche se sentía un poco incómodo como si le molestara la presencia de alguien que no estaba con él.  Giró su mirada al puesto del copiloto y en este estaba un sombrero n***o de epoca, estaba un tanto sorprendido porque no recordaba si llego a verlo en la cabeza de Kris. Sole le faltaba una cuadra para llegar a su casa, pensaba tomarle una foto para enviarla y preguntarle sobre ese sombrero que repentinamente apareció sin ninguna explicación alguna. Estacionó su carro en la parte de afuera de la casa y se bajó de su automóvil, cuando estaba abriendo la puerta recordó bajar el sombrero dejó la puerta abierta y se devolvió para buscarlo. Extrañamente este ya no estaba en el puesto que había aparecido, Magnus prosiguió en buscarlo en los asientos delanteros y en el suelo del carro pero no estaba se esfumó completamente. Se rascó la cabeza por la confusión que estaba sintiendo, cerró la puerta y camino para entrar a su casa de nuevo. Sin darse cuenta allí estaba el mismo hombre que Kris vió en la tienda, esta vez estaba viendo al piso su cabeza estaba agachada como si algo lo entristeciera por suerte Magnus no vio su figura pasó a través de este sin ningún problema, al cerrar la puerta de entrada encendió la luz de afuera y esta no paraba de prender y apagarse varias veces, mostrando aquel temible hombre hasta que su sombrero volvió a su cabeza nuevamente desapareciendo entre la oscuridad que ejercía el bombillo. 
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