Sinopsis

423 Palabras
 Las noches eran muy frías en aquella casa se podía sentir la soledad que podía reventar en tus oídos, aquella energía negativa consumía a la persona que estuviese dentro de la casa porque ese era su objetivo. Consumir todo tipo de vitalidad que la persona emana, solo una persona era capaz de estar allí dentro y era el detective Philip Queen su intento por buscar a dos jóvenes desaparecidos por más de dos años estaba cayendo a un precipicio sin fondo, intentaba relajarse fumando un cigarrillo pero la angustia seguía metida en su cabeza.  Las fotografías que estaban en la pared podían emitir una ansiedad terrible que en tan solo unos minutos sentía como era observado por dichas fotografías antiguas, los susurros lo atormentaban una y otra vez. Se tiraba en el suelo en posición fetal esperando que todo cesara. Aceptó el caso porque ninguno de sus compañeros tuvo el valor de ir a una casa que era rentada los fines de semana y sus huéspedes no dejaban huella, solo desaparecen para jamás volver y quedar en el olvido de la solitaria cabaña.  Cada vez que salía y recorría el lugar podía ver a un muchacho con camisa roja de cuadros caminar sin rumbo, ambos lograban hacer contacto visual pero extrañamente ya no estaba en el mismo lugar sino más al fondo del bosque. Su mirada reflejaba ayuda. Que necesitaba que alguien lo pudiera salvar de algo que no podía verse en el mundo de los vivos, nuevamente los pensamientos destrozaban su mente porque no era lógico que una persona cambiara de lugar tan velozmente. Trataba de calmar su mente entrando a la casa para leer los expedientes que trajo consigo. Extrañamente desaparecieron de la mesa, respiro profundo y se sentó en el sofá tratando de no perder la cordura sin duda alguien o algo estaba tratando de volverlo loco, la confusión es la palabra más adecuada para lo que estaba sintiendo.  Un hombre alto de sombrero estaba a sus espaldas, su piel era muy pálida como el color de luna. Su mirada reflejaba odio y repulsión por Philip alzó sus manos hacía la cabeza de él pero alguien lo detuvo. Era el mismo muchacho que estaba en el bosque, ninguno emitía palabra alguna aquel ente desapareció y solo se quedó él viendo como Philip era consumido por la preocupación, toco su hombro causando que este estuviera alerta a lo que hizo contacto con él. No estaba nadie solo él y el viento que rugía como si fuera a romper la madera de la antigua casa. 
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