Capítulo 4: Dentro del bosque

1326 Palabras
 Kris se pasó durmiendo todo el día mientras que Magnus estaba en la puerta viendo como se despertaba. Su rostro reflejaba molestia, le explicaba que él se iba ir de allí porque ya no le gustaba el ambiente de la casa se sentía inseguro porque no sabía que ser se le iba aparecer en frente. El rubio solo estaba observando cómo gestualiza cada oración que salía de su boca, su cara de recién levantado era evidente y no le prestó la atención suficiente a su amigo. Solo le tocó el hombro como diciendo que entendía todo lo que decía.    —Demonios Kris. Te estoy hablando de algo serio, y solo me tocas el hombro como si fuera algo gracioso—le gritó.  —Magnus, puedes irte si quieres. Regresas por mí cuando ya haya pasado el fin de semana, no te obligue a que vinieras conmigo. La puerta está allá abajo, puedes marcharte cuando te dé la gana—le habló con gélida voz.  Magnus se quedó sin palabras nunca antes Kris le había hablado de aquella manera tan violenta. Se salió de la habitación y se dirigió a la parte trasera de la casa, quizás para despejar un poco su mente y olvidar lo que vivió en la mañana. Al abrir la puerta una pequeña rafaga de viento frío chocó con su rostro, no era buena idea salir así fue lo que pensó nuevamente cerró el pórtico y fue en busca de alguna chamarra que lo protegiera. No quería subir ya que no le apetecía ver a Kris, la tensión que dejó su último altercado. Por eso caminó un poco más dentro de la casa y notó que había una puerta abierta, se lograba visualizar una luz encendida al parecer era como un guardarropa que almacenaba chamarras para el frío.  Ya en frente de la puerta fue abriendo poco a poco causando está soltara un pequeño chillido, la luz que estaba encendida parpadea en ocasiones quizá por un defecto eléctrico. Fue registrando cada prenda que estaba allí dentro, a pesar de tener años en el mismo lugar estaban en buen estado. Hasta que consiguió la chamarra perfecta era un poco grande, lo que no sabía que antes tenía dueño solo que esa persona nunca regresó por lo que era suyo. La textura era suave y protectora, la sacó de su gancho y se la probó le encantaba como se le veía así que decidió salir afuera para despejar un poco su mente. En cierto modo estaba molesto por la manera  que procedió Kris hacia su persona, fue bajando los escalones de la entrada principal hasta que escuchó crujir sus pies con la nieve, aquello era música para sus oídos porque siempre amó esa estación del año de niño solía compartir con su hermana menor y jugaban mucho aquel hermoso recuerdo nunca lo olvidaría. Fue caminando más y más, hasta escuchar el sonido de un hacha rompiendo la madera de un árbol. Le pareció un poco extraño porque desde que habían llegado no se percataron de alguna casa cercana, cada vez que caminaba el sonido era más cercano y allí estaba el mismo muchacho que vio en la carretera.  Al parecer no notaba su presencia porque seguía haciendo su trabajo. Hasta que el pelinegro decidió hablarle lo siguiente:—Hola, supongo  que eres de por aquí. Me llamó Magnus—Se detuvo en lo que estaba haciendo, se encontraba de espaldas era alto y un poco robusto. Para poder visualizarlo, él se dio vuelta y le sonrió de manera amable, colocó el hacha al lado del tronco dio unos pasos y quedó en frente de él.  —Hola, me llamo José María. Un placer conocerte Magnus, si soy de aquí tengo una casa en el bosque—le respondió.  —¿Cómo haces para soportar tanto frío?—le preguntó interesado.  —Ya me acostumbre. Además, le estoy creando calor al cuerpo—le respondió.  —Supongo que estás buscando leña suficiente para la noche.  Magnus estaba en lo cierto. José María lo hacía para tener la suficiente leña para no tener que salir en la semana, hablaron de todo un poco pareciera que lo conociera de toda la vida lo único que resaltaba era su color de piel ya que se veía un poco más blanco de lo normal, no le dio mucha atención y continuaron con la conversa por al menos unos veinte minutos. Le comentaba que era raro que hubiera gente allí, ya que es un lugar muy alejado de la ciudad, Magnus le comenta que no vino solo sino que todo había sido idea de su mejor amigo que por eso estaban ambos allí.  Mientras tanto en la casa Kris seguía acostado en la cama viendo el techo como si fuera lo único en el mundo, le parecía extraño que el olor a comida no estuviera presente dentro de la habitación ya que la puerta estaba abierta. Decidió levantarse y ver por la ventana como la nieve poco a poco iba tapando lo verde del césped, lo que le parecía extraño era que Magnus estaba hablando con alguien solo que esa persona no se visualizaba muy bien. Era como si estuviera de manera intermitente, sintió preocupación por él tomó su franela y se la fue colocando mientras bajaba las escaleras. No le importó estar descalzo para ir en busca de su mejor amigo, el pelinegro no se percató que él iba caminando hacia donde estaba.  —¿Magnus?—Habló Kris con voz ronca.  Volteó a verlo y se sorprendió un poco porque no cargaba algo que lo protegiera del frío. Kris le preguntaba con quién hablaba, le explicaba que aquél muchacho era José María y que vivía en el bosque. Incluso le parecía buena idea que fuera a la casa para charlar un poco con los dos, lo curioso era que Kris no veía a nadie allí solo estaban los troncos partidos en el suelo pensaba cómo decírselo para que no le afectará.   —Magnus, yo vi que hablabas con alguien. Pero ahora que estoy cerca, ya no hay nadie aquí contigo—alegó Kris.  —¿De qué hablas? Sí estoy hablando con José María—se quedó sin habla al ver que ya no estaba allí. Sin mediar palabra alguna corrió directamente al bosque. Kris fue tras él y al mismo tiempo le gritaba que lo esperara, Magnus le hizo caso y siguió corriendo lo más rápido que le daban sus piernas con su mirada buscaba por cada rincón del bosque. Notó como una sombra salía de un arbusto y huyó por una parte más boscosa, decidió seguir por la misma dirección que fue el ente aquella región era más profunda y solitaria no se podía oír algún animal caminar por ahí.  Finalmente encontró la cabaña de José María estaba un poco vieja y cubierta de muchas hojas quemadas por el otoño, se podía ver una fogata encendida y la puerta abierta se fue acercando hasta quedar enfrente de esta. Quería empujarla pero estaba indeciso de hacerlo tenía el presentimiento de que algo no estaba bien, porque no era normal que una persona desapareciera de manera tan repentina. Trago saliva y abrió la puerta lentamente, sus negros ojos buscaban al chico de camisa de rayas negras por dentro se veía antigua pero llena de polvo, como si nadie la hubiese habitado en años.  —¿José María?—habló.  No obtuvo respuesta alguna del simpático chico. No le quedó más opción que irse ya que no hacía nada allí, tan solo con dar un paso hacia la puerta esta se cerró violentamente provocando que se asustara y su corazón latiera como si fuera una máquina que en cualquier momento fuera a explotar, la fogata se hizo más fuerte y miles de voces entraban en la cabeza de Magnus se sentía atormentado porque la mayoría de estas voces eran lamentos y gritos desgarradores para cualquiera que lo escuchara.   Kris logró llegar a la cabaña pero ya era tarde. Su mejor amigo estaba siendo lastimado mentalmentente por almas en pena, corrió para poder ayudarlo pero fue empujado por una gran fuerza desconocida al hacer contacto con el suelo vió aquel hombre que estaba en la tienda de espaldas.  —¿Vas a algún lado?—le preguntó el hombre con voz amenazante.  
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