Capítulo 160

1344 Palabras

El lunes amaneció con una luz clara, casi excesiva. El sol se colaba a través de las persianas de la oficina, desnudando el polvo flotante del aire. Félix llegó temprano, como de costumbre, con ese andar sereno que siempre le caracterizaba, pero hoy llevaba una inquietud escondida entre las hombreras de su americana. Marisa entró diez minutos después, saludó al grupo y se instaló frente al ordenador con su taza de café. Llevaba el cabello suelto, ondulado por la humedad del verano, y unos vaqueros claros con una camisa holgada que parecía elegida sin pretensiones. Pero Félix la notó distinta: estaba contenida, algo más distante que otros días. Lo supo enseguida. Aquel sábado no había terminado en su interior. Esperó a que el bullicio matinal de la oficina se disolviera un poco, luego se

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