Capítulo 3

2143 Palabras
La noche llego como reloj y era hora de la cena. No me emocionaba demasiado ese momento, presentía que seria un verdadero problema y no quería formar parte de el, pero estaba obligada. Mis padres me obligaban y mis hermanos estarían ahí también, no era lo que quería pero no tenía más opción. —Alteza, ¿Se pondrá el rosa o el azul? —Pregunto Sonia, mientras me mostraba dos conjuntos trajes. —Cualquiera, no es como si quisiera ir a cenar —Solté sin mas y ella solo me ignoro, todo muy normal. —El azul entonces, hace resaltar sus ojos —Dijo emocionada y yo la mire mal, ella se rió por eso— Princesa, entiendo lo que piensa pero usted debería tomarse mas enserio esta competencia. El país quedara en sus manos pronto y una buena compañía no seria un problema —Sus argumentos tenían sentido y claramente eran verídicos, pero... ¿Era la única opción? —Esta bien Sonia, ya me hice a la idea. Tal vez hasta sea divertido —Intente autoconvencerse de eso, pero no era tan fácil como parecia. —Esa es la actitud —Agrego ella y me dejo sola porque ya había terminado. El traje era agradable, el peinado muy majestuoso, no era fanática del maquillaje pero me hacia lucir bastante bien. La belleza es una característica clave de nuestra familia y eso me daba bastante paz y calma, al menos no tenia que lidiar con comentarios de ese estilo, todos me querían y hablaban de lo hermosa que me veía. Nadie me envidiaba, insultaba, ni nada. Al menos no públicamente. Salí de mi habitación y me encontré con Kevin, mi primo adoptivo. El me dio un abrazo en cuanto me vio y venia acompañado de Eiden, el estaba acomodándose la corbata a unos metros de nosotros y se reía como un entupido. Los gemelos son realmente muy opuestos, Sofía es bastante vanidosa, engreída y algo cruel, aunque tenia un muy buen corazón. Eiden es todo lo contrario, modesto, amable y totalmente inocente. —¿Qué haces acá Kevin? —Pregunte confundida, pero aun así lo saludo calidamente. —Mis padres me enviaron, quieren que te cuide durante la competencia —Dijo tranquilamente y yo asentí. —¿Cómo están los tíos? —Volví a preguntar, mis dos tíos más queridos, Vivian bastante lejos a decir verdad. Mis tíos son dos hombres, ellos están casados y adoptaron a Kevin cuando era un niño de ocho años. El los adora y siempre los llama papas, el tiene dos papas. Recuerdo que los niños solían burlarse de el por tener padres gays, pero realmente a el nunca le afecto. Siempre decía que amaba a sus padres y que estaba orgulloso de eso, además solo eran niños tontos e ingenuos, hoy en día, la homosexualidad esta mas aceptada. Con el tiempo la cosa mejoro y al entrar en la preparatoria, ya no tuvo que lidiar con esos comentarios porque acabaron desvaneciéndose. Si bien antes era un problema, ahora están concientizando bastante en las escuelas, además el es muy popular y se lleva bien con todos. En resumen; esos comentarios ya no existen y mis tíos son de los padres favoritos por los amigos de mi primo y siempre van a su casa a jugar videojuegos. Normalmente les gusta porque el tío Julian cocina delicioso y el tío Agustín juega competencias de videojuegos con ellos y se divierten mucho. —Es bueno que estés acá, me encanta verte —Agregue y el solamente se rió. —Eres una niña muy tonta —Espeto el mientras pellizcaba mi nariz. —Eres mi primo favorito —Dije sin más y el solo me dio un golpecito en el hombro. —Soy tu único primo —Dijo con obviedad y yo asentí con la cabeza. —Es verdad... —Basta de chachara los dos, tenemos que bajar a la cena —La voz de mi hermano se hizo presente de repente. —Yo soy la Princesa, por ende nunca llego tarde sino que los demás siempre llegan antes —Dije tranquilamente echando a caminar a las escaleras, los dos hombres rieron detrás de mí y al final me alcanzaron. Cuando llegue al salón comedor, pude ver que mi hermana ya estaba sentada y había guardado mi asiento y el de mi hermano, pero prácticamente la mesa estaba llena y no había lugar para Kevin. Me tuve que apretar mucho con Eiden y Sofía para que el pudiera sentarse y mis padres simplemente nos miraban confundidos. —Lo siento padre —Murmure mirándolo y el no pareció darle importancia. —Es muy bueno que todos estemos acá finalmente —Comento el observando a madre, ambos levantaron sus copas para brindar. —Por una buena convivencia estos años —Agrego ella y el brindis comenzó. Luego de eso no paso nada fuera de lo normal, cenamos y conversamos, los chicos no dieron una mala impresión ni a mi, ni a mis padres. Claramente se podía ver que estaban bien educados, tenían modales, etiqueta, eran agradables. Todo ese podía sentirse con mucha claridad, por ende no teníamos miedo en absoluto. Lo peor estaba por llegar y nosotros no podíamos verlos. Durante todo ese tiempo, no podía dejar de mirar a ese chico Alex y sentir que algo estaba mal con el, algo en mi inconciente, me decía que tenia que sacarlo fuera del palacio, pero no sabia que. Tenia una fuerte preocupación, conozco la historia del pasado, se todo lo que paso antes. Se que mi abuela era una asesina y que atento contra la vida de su hijo y mi tío, además mi abuelo aun sigue preso después de tantos años. A veces cuando no tengo nada que hacer, voy a visitarlo y me quedo horas hablando con el, después de todo es mi abuelo, el padre de mi madre y no puedo dejarlo abandonado. El me adora, Eiden y Sofía nunca van a verlo, ellos no sienten afinidad con el, pero yo si. ¿Será porque soy la hija mayor? No lo puedo evitar, siempre necesito ir a verlo, pasar tiempo con el y ver que con el paso de los años, esta cambiando. El realmente esta cambiando, puedo verlo. Ahora luce arrepentido de sus actos del pasado. Una noche fui a verlo, estaba teniendo una pesadilla. Me dijo que todas las noches, revive la muerte de su primo, el dolor de su esposa y los ojos brillantes de sus hijos. Dice que cada vez que piensa en ese momento, se le parte el corazón, recuerda lo mucho que sufrió esa mujer y lo duro que fue afrontar el trono sola y ser altamente enmasillada luego. El lamenta, lamenta que haya muerto sin ver justicia. Y sobre todo, lamenta que el tío Julian, no haya podido despedir a su madre y que por el contrario fuera Agustín quien lo hiciera, lamenta haberle arrebatado a su madre y no darle la posibilidad de despedirse, tal y como hizo con su padre en el pasado. Mis padres suelen hablarme de ese hecho a veces y me dicen que en parte, si todo eso no hubiera pasado, hoy en lugar de esposos serian hermanos. Pero imagino que nada es más importante que la familia y que ambos habrían preferido ser hermanos, que perder a sus padres. Si bien Agustín es hijo de mi abuela y otro hombre, los padres del tío Julian iban a hacerse cargo de el, lo criaron por un año hasta que fue secuestrado. Hoy en día, no saben cual de los dos es el hijo biológico de ellos, pero realmente no les importa. Decidieron adoptar y aunque Kevin no tiene la sangre de ellos, sigue siendo un hijo que aman y presentan con orgullo a sus padres fallecidos. Yo se que la gran Reina Lucia, esta feliz de ver a su hijo llevar una buena vida y ahora debe estar sonriendo desde lo alto del cielo junto a su esposo; el gran Rey Brian. La verdad es que las cosas, si parecían ser complicadas y yo me complicaba la existencia mas que nadie. Pero estaba dispuesta a esforzarme por mejorar en todos los ámbitos. Esperaba que este futuro esposo me ayudará en eso. —Alteza —Murmuró una voz detrás de mi. —Hola, amm —Contesté y me tomé unos minutos para averiguar quien era. —Alex —Completó el mi frase y yo asentí. —¿Qué haces acá Alex? —Le pregunté y el se encogió de hombros rápidamente. —Estaba dando una vuelta y la vida, pensé en saludar —Fue lo único que dijo y yo asentí a eso. —Esta bien —Murmuré, en ese momento recordé la razón por la que estoy aguantando esto. —¿Quieres dar una vuelta conmigo por el jardín? —Preguntó el de repente y yo me lo pensé. —Claro Caminamos por el jardín durante bastante tiempo, no cruzamos palabras, solo los dedicamos a caminar y ver lo hermoso de las flores. Mi madre las cuidaba con mucho amor y cariño. Esto se sentía bastante incómodo, la única persona con la que camine por este jardín, fue Brandon y ahora estar haciéndolo con otro chico, me resulta incómodo. Pero ya han pasado muchos años, hay que olvidar y seguir adelante sin dudarlo. ¿Pero como se sigue adelante si el regresa después de tantos años? No lo se, pero debo ser fuerte y no dejarme intimidar por su belleza y esa fragancia que desprende cada centímetro de su piel. Para muchos, está relación es tonta pero para mi no, me entregué a el en ese entonces como no lo hice con nadie, eso debería tener un valor. Luego el solo dijo que no me amaba y que solo por ser pobre no significaba que no podía ser exigente. Eso me lastimó mucho, el también se había entregado a mi, yo sentí que fue una entrega mutua. No pudo ser algo unilateral. O mintió acerca de sus sentimientos hacía mi o solo jugó con mis sentimientos. —Tierra llamando a la Princesa Catalina —Decía lo voz de Alex pasando la mano frente a mi rostro. —Lo siento, estaba distraída. ¿Qué me decías? —Pregunté y el solo se acercó un poco a mi. —Te decía que tienes un hermoso nombre —Repitió sonriendo y yo le correspondí la sonrisa, no es un mal chico. —¿Estás esperando a hacer tu jugada? Chico listo —Argumente y el solo sonrió. —Todos comenzaran a cortejarte, si quiero tener una oportunidad, debo enviarme sin pensar —Dijo el, me pareció muy acertada su hipótesis y asentí. —Te deseo suerte, soy una chica difícil. Puedes lograr no se, que me acueste contigo pero de eso a ganar mi corazón, es más complicado —Mis palabras fueron algo subidas de tono, el no parecía contento sino preocupado. —¿Te rompieron el corazón? —Preguntó mirándome serio. —Eso pasó hace mucho tiempo, pero inevitablemente ese hombre; también está en la competencia —Intente sonar lo mas tranquila posible, pero era imposible. —¿Lo perdonarás? —Sus preguntas podían pareces fastidiosas e intrusivas, pero no me molestaban. —No creó que pueda —Fue lo único que pude contestar, la voz se me quebró de inmediato. Alex se dio cuenta y me abrazo, lo sentí muy extraño. Hoy es su primera noche en el palacio y ya esta acá preocupándose por mi salud mental y abrazándole como si fuera su hermana. No estaba acostumbrada a la preocupación de otra persona y solo quería salir corriendo. Pero algo me decía que me quedará entre esos brazos. —No te sientas triste, por mi puedes saber que no voy a lastimarte —La calidez de su voz me daba paz. —No prometas cosas que no sabes si cumplirás, además puede que sea yo la rompe corazones en está historia. ¿Qué harás con eso? —Le pregunté bastante seria y a el pareció causarle gracia. —Será un placer dejar que me rompas el corazón —Susurró en mi oído, me dio un fuerte escalofrío que me recorrió la columna vertebral. —Eres un vercero —Solté de repente y el se carcajeó. —Solo te vi, me gustaste y pelearé por ti —Fue todo lo que dijo en ese momento. —Tonto —Solté sonriendo. —¿Sabías que solo el 5% de las mujeres de este país tienen un lunar bajo el labio? —Preguntó mientras acariciaba mi lunar, algo que comparto con mi tío Agustín. —No —Las mujeres que tienen ese lunar bajo el labio, son cincuenta veces mas atractivas que las otras mujeres —Soltó sonriendo y yo me aleje de el dándole un golpe. —Definitivamente eres un vercero
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