Ese día había sido interesante, me había agradado mas de lo que podía admitir el convivir con Alex. Era dulce y dedicado, parecía dispuesto a estar conmigo y la verdad, es que se me hacía muy guapo.
No voy a negar que tenía unas ganas indescriptibles de... ¿Qué diablos estoy pensando? Soy la Princesa heredera, no tengo derecho a pensar tonterías.
En ese día logre convivir con todos los chicos, aunque evite bastante a Brandon, huí de el cada vez que lo veía y aunque le tiraba buena onda a Alex cuando lo veía. Si evite pasar tiempo con el, se supone que debo convivir con todos.
Luciano era bastante gracioso y contaba chistes malos cada vez que tenía la oportunidad, no eran buenos chistes en absoluto pero eso era lo que lo hacía encantador. Mariano era bastante frío y sacarle palabra, era complicado. Luego estaba Ligas, parecía no tenerle a nada y se la pasaba andando en skate o bajando por la barandilla de la escalera.
Todos tenían personalidades muy diferentes y únicas, eso era lindo y tierno a la vez. Eran chicos interesantes, podía presentirlo y era bastante agradable pasar tiempo con ellos.
Se supone que en unos días tendrán una de las pruebas mas importantes. Como dije antes; para convertirse en mi esposo y el futuro Rey, tienen que ganarse mi corazón, el país y los mayores.
Los mayores son los mas importantes, estos son los ministros por así decirlo, son quienes están encima de los Reyes y controlan que su reinado no sea dictatorial. El ministerio se hizo para evitar las dictaduras supremas, el abuso de los Reyes y las estafas, algo que no había y de lo que fue víctima la gran Reina Lucía.
Ellos deben aprobar al futuro Rey, si no hay aprobación por su parte, puede casarse conmigo pero no obtener el título de Rey consorte. Para obtenerlo si o si, debe ganarse a los mayores y todo en base a una serie de pruebas.
1. Historia
2. Modales
3. Protocolo general
4. Discurso
5. Comunicación con el país
Esos son los requisitos básicos de los mayores para tomar el título de Príncipe heredero consorte, pero para tener un título de Rey, debe pasar por unas clases intensivas y alcanzar mi nivel de educación. Eso no es un problema para estos chicos, son ricos y crecieron con mi misma educación.
Sus padres los prepararon para ser mis esposos, bueno... uno de ellos. El tema va a se Brandon, es el único que no creció con esa educación y para el sería mucho mas difícil lograrlo. Pero podría hacerlo claramente y no estoy diciendo que vaya a casarme con el, solo digo en caso de que el elegido tenga su estatus y nivel.
—¿Todo bien alteza? —Preguntó una voz a la distancia, se trataba de Alex.
—Hola Alex —Dije alegremente y el me sonrió.
—Iba a la biblioteca, ¿Me acompaña Princesa? —El parecía contento a la idea de que dijera que si y así lo hice.
Caminamos lentamente a la biblioteca, teníamos que tener mucho cuidado y no hacer demasiado ruido. Papá odia que hagamos escándalo en la biblioteca y no sabemos si el la puede estar ocupando. Es mejor ser silenciosos.
Al llegar el comenzó a rebuscar en los estantes, buscaba algún libro para leer o algo mas específico, no se que pero algo buscaba. Cuando vi el libro en sus manos me sorprendí; "Historia de la realeza".
—¿Por qué buscas ese libro? —Pregunté y el solo sonrió.
—Ya estudie la historia del país, me criaron sabiendola. Pero no se nada sobre la historia de la realeza, seria bueno saberlo y tal vez eso me de mas puntos —Contestó el y yo me reí.
—Te dará mas puntos, además ese es el único libro que habla de la realeza. Si tu lo tienes, nadie mas podrá estudiarlo —Comenté yo y el me dio una mirada incrédula.
—Yo pensaba copiarlo y devolverlo. ¿Acaso quieres que les haga una jugada a los otros? —Preguntó con una indignación de broma. Era todo un juguetón.
—Se llama estrategia y yo lo haría, el fin justifica los medios —Fue todo lo que dije y el solo asintió.
—Con que el fin justifica los medios. ¿Crees que este medio se vea justificado por el fin? —Preguntó de repente y cuando iba a responder, paso algo que no vi venir.
¡Me besó!
Si chicos, este hombre frente a mi me besó. Pero no fue un beso cualquiera, no fue uno romántico y dulce como los de las películas. Fue un beso lujurioso, de deseo, de esos que se dan antes de hacerlo.
Me tomó de la cintura y me sentó el la repisa mientras seguía besándome. No sabía que pretendía, tampoco porque lo hacia. Pero sabia que era algo que no quería perder, no era algo que me pasara todos los días.
Soy una Princesa, estoy siendo entrenada para convertirse en Reina. No tengo tiempo para el amor, para la fiesta, las amistades y el sexo. Nunca tuve tiempo para esas cosas, solo paso tiempo con mis dos mejores amigos en la escuela.
¡Deprimente!
El se separó de mi lentamente, se rasco la nuca y me dio la espalda unos minutos. El no se atrevió a hablarme y yo tampoco a el, eso me hacía sentir nerviosa. Quise tocar su hombro, pero antes de que lo hiciera, el se volteo.
—Lo siento Princesa, fui demasiado lejos —Dijo el sin pensar y yo solo negué con la cabeza.
—Esta bien, realmente no me molesto en absoluto —Contesté yo a su molestia, quería ser educado y eso me ponía los pelos de punta.
—¿Eso significa que te gusto? —Me reí por su pregunta y asentí con la cabeza varias veces— ¿Puedo besarte otra vez? —Preguntó y volví a asentir.
Cerré los ojos y a los segundos, volví a sentir sus labios impactando con los míos, se sentía mejor de lo que nunca se había sentido. Sus labios se movían con una sincronía muy especial.
—Me atraes y mucho, no nos conocemos pero aun así me atraes y es imposible de frenar —Murmuro sin separar su rostro del mío, nuestros labios se separaron pero no los rostros.
—Para amar a otro hay que conocerlo pero no para desearlo —Susurré yo, me sentía en las nubes y no podía salir de ese trance.
—Estar juntos sería una locura indudable —Dijo el e internamente le di la razón.
—Una gran locura que como Princesa jamás pude cometer —Murmuré bajando la mirada, no haber podido tener una vida normal, me frustraba.
—¿Hacemos esa locura? —Volvió a preguntar y yo asentí.
Soy la Princesa correcta y dulce para todos, pero también tengo necesidades y derecho a divertirme. Soy humana y merezco tener una vida a mi deseo propio. Ellos están acá, quieren casarme. Qué el país elija su Rey, yo quiero mi Príncipe seductor.
—Vamos