Narra Alda Me encontraba en algo suave y calientito, bueno no tan suave por que a la vez es rígido. Estiraba una de mis manos y estas palpaban algo durito y suave a la vez. Mis ojos aún se mantenían cerrados y mis manos picosas seguían el recorrido. -si bajas un poco encontraras a alguien mas que despierto- me sobresalté de pronto y un pequeño dolor en mi abdomen me hizo hacer una mueca. -¡demonios no te muevas!- Alessandro sujetaba mi cintura para que no me moviera. Las escenas del día anterior pasaban rápidamente por mi cabeza y recordé mi confesión hacia el hombre que tenía a lado. Tenia ganas de esconderme entre las cobijas y ahogarme allí dentro. Tantas cosas habían pasado en mi vida, lo de mi hermana, mi relación incierta con el diablo y mi confesión puberta y vergonzosa.

