De un segundo a otro vuelve a haber un Caiden desnudo. Siento que estoy delirando pero a su vez que todo esto es real, pero eso no puede ser, ¿o sí?
- Imagino que tenés algunas preguntas - escucho que dice a mi lado y ya está vestido, este chico es rápido.
- ¿Algunas? - contesto en forma de pregunta. - Creo que un millón son pocas - él ríe.
- Asique, ¿Sparky? ¿Por qué se te ocurrió ponerme Sparky? - ahora soy yo quien ríe.
- Fue el primer nombre de mascota que se me ocurrió. O sea, no quiero decir que seas una mascota, pero actuabas como tal por lo que me pareció un nombre apropiado - quedamos en silencio hasta que logro formular la primera cuestión que me llama la atención. - ¿Por qué decidiste venir conmigo a principios del verano? ¿Y por qué me estás diciendo todo esto? Podrías haber ido con cualquier otra persona, pero ese día me encontraste a mí, ¿por qué? - me mira para luego bajar la mirada y suspirar.
- El primer día del verano fue mi cumpleaños. Los hombres lobo cuando cumplen los 17 años encuentran a su mate. Mate es la persona por la cual harían y serían cualquier cosa, lo que el otro necesite.
- ¿Y eso que tiene que ver conmigo?
- Sos impaciente - ríe y niega con la cabeza. - El segundo exacto en el que cumplí los años, empecé a sentir un olor como si fuese a flores, que me guiaba. Esperé un día hasta que decidí contarles a mis papás, los mates de todos los que conozco estaban en la misma manada pero a mi no, mi mate estaba lejos y tenía que ir a buscarla.
>> Entonces eso hice, al día siguiente empecé a seguir el olor hasta que vi a dos chicas en una librería. Esperé hasta que salió la primera y ella no era, me quedé hasta que saliste vos y efectivamente eras vos. Te seguí hasta que te diste cuenta de mi presencia.
- Escuché tus patitas - río al recordar. - ¿Por qué viniste como lobo y no como persona?
- Porque se me hacía más fácil seguir el olor, y era también más cómodo la verdad. Lo que más me sorprendió fue que no te hayas asustado, me acuerdo me quedé quieto porque no quería que salieras corriendo, también quería verificar si le tenías miedo a los lobos y por lo visto no.
>> Quería que supieras quien era y me daba miedo mostrarme como persona, decírtelo en ese momento cuando no nos conocíamos. Y esa es la razón por la que pedí venir a este colegio y mudarme, para que lograras conocerme y yo conocerte más.
>> Me encantaba que te sintieras tan cómoda conmigo, que dejaras que apoyara mi cabeza y en tus piernas y vos te quedabas ahí acariciándome. Fue lindo también cuando te quedaste leyendo en tu casa conmigo ahí, me gusta como te concentras en el libro sin prestarle atención a nada más, pero me hacías mimos igualmente.
- No entiendo, los hombres lobo son reales. ¿Que acaso todas las leyendas son verdaderas?
- Sí - no puedo controlar la carcajada. - O bueno, mas o menos.
- Oh lo decís en serio - dejo de reír. - ¿El hombre de la bolsa existie?
- Existió en 1920 - abro los ojos sin poder decir ni una palabra. - Te estoy contando que los hombres lobo son reales y vos te preocupas por el hombre de la bolsa, sos única.
- Lo siento, peo me traumaron con él cuando era chica. Caiden - lo llamo para que me mire.
- ¿Qué pasa?
- ¿Por qué yo? - él sonríe.
- No lo sé, pero la Diosa Luna siempre sabe lo que hace y por qué lo hace. Ahora quiero hacerte una pregunta, ¿querés ser mi novia?
- Pero, ni siquiera conozco a tu familia, ni vos a la mía. Y no me conoces del todo, por ejemplo, ¿qué pasa si hay algo que no te gusta de mí?
- Dudo que haya algo que no me guste de vos, sos mi mate, sos mi alma gemela y por eso fui guiado hacia vos, Lía. Amo la sensación que me recorre el cuerpo cada vez que te toco, o el hecho de que no te hayas asustado de lo que soy - agarra mis manos y no puedo dejar de mirar sus ojos, esos ojos que los reconozco donde sea, y que me cautivaron desde el primer día, lo admito. - Me encantó que cuando te pregunté cuál era tu animal favorito, sin dudarlo me hayas dicho el lobo.
No sé que decir, ¿tan fácil es? ¿Y si lo nuestro no funciona? ¿Y si esto de mate se confundió? ¿Y si en verdad no soy yo? Él dijo que suele pasar entre ellos mismos, entre hombres lobo, entonces, ¿por qué? A ver, ¿quiero estar con él? Sí, hay algo que me empuja a quererlo, siento que es para mí tanto como yo lo soy para él. Me siento cómoda con él, siento la confianza necesaria, es como si lo conociera desde el día en que nacimos, pero entonces, ¿por qué no quiero aceptar? ¿Por qué siempre me hago todas estas preguntas que me hacen retroceder a todo? Creo que por primera vez voy a a decir que sí sin sobre pensarlo demasiado.
- Si quiero ser tu novia.
- ¿En serio? - asiento con la cabeza, Caiden me levanta del piso para alzarme y poder enrollar mis piernas en él. - No te das una idea lo feliz que estoy.
- Yo también - sonrío.
- Me alegro tanto de haberte encontrado, nunca me voy a olvidar del primer día que te vi.
- Yo tampoco ya que puede ser que no lo haya demostrado, pero me diste un susto de muerte - río recordando. - No me moví porque mi papá siempre me ha dicho que si me muevo es mas probable que me ataquen, pero al ver tus ojos por alguna extraña razón sabía que no me harías nada.
- Jamás podría lastimarte.
- Lo sé - me sonríe y me besa.
Lo que siento cuando me toca la mano no es para nada comparado a esto, ni siquiera un milésimo. No puedo ni siquiera describirlo, puede ser que sea porque fue mi primer beso, o simplemente porque fue él, Caiden.
- Antes de que me olvide - hablo interrumpiendo nuestro hermoso beso.
- ¿Qué pasa? - pregunta preocupado.
- Pasame tu número de celular - el me mira serio pero yo río y le doy un corto beso en la mejilla para luego darle otro el los labios.
- Repito, sos única - mi contestación es solo besarlo, creo que nunca me cansaría de eso.