Ya en mi casa, mis papás aun no llegaron asique aprovecho para acostarme en el sillón y pensar. O lo tomé demasiado bien o estoy en shock.
Los hombres lobo existen, Caiden es un hombre lobo y es mi novio. Una parte de mi me dice que es real, que todo es real pero a su vez tengo otra parte que no lo cree.
Siento que me empujan y al levantar la vista veo a mi mamá con una sonrisa mientras que mi papá está con los brazos cruzados.
- Te estamos hablando desde hace como media hora.
- Ay cariño, no seas exagerado que llegamos hace 10 minutos acá - habla mamá golpeándole el brazo.
- Hola - me levanto a saludarlos.
- Pongamonos todos ropa más cómoda así comemos que traje pizza - dice papá mientras camina hacia su habitación.
Voy a mi habitación a ponerme el pijama pero antes agarro la mochila para sacar el cargador del celular y al hacerlo me encuentro con una nota.
Lía gracias por no huir de mí. Estuve mucho tiempo esperando a mi mate y lo mejor que me pudo haber pasado por lo que te voy conociendo es que hayas sido vos.
Caiden.
Puedo ir anticipando que me voy a enamorar de él profundamente y no tengo la menor idea de como terminará. Caiden es todo lo que soñé cuando pensaba en mi futura pareja, exceptuando la parte de que se puede convertir en hombre lobo claramente ya que no sabía ni que eso era posible. Decido mandarle el primer mensaje agradeciéndole.
Para: Caiden
No me iría por eso. Me encantan las notas que me dejas escondidas, gracias
- ¿Cómo te fue hoy en el picnic? - me pregunta mi mamá cuando estamos sentados alrededor de la mesa cenando.
- Bueno... tengo novio - al terminar de decir eso mi papá empieza a toser ya que se atragantó con la porción de pizza que ya tenía dentro de la boca.
- ¿Cómo es que tenés novio y no lo conocemos?
- No te pongas en padre protector querido, el amor adolescente es lo más lindo - mamá me abraza. - Igual sí, ¿cuándo lo vamos a conocer? - por dios, ¿es necesario que los padres conozcan a tu novio? Nunca estuve en esta situación, no se que hacer en esta situación.
- ¿Cuando quieran?
- ¿Por qué lo decís en forma de pregunta?
- ¿No lo sé? - papá me mira entrecerrando los ojos. - Esta bien, después le digo. Cuando pase, traten de no avergonzarme, ¿sí?
- No podemos hacer promesas que no sabemos si vamos a poder cumplir.
- ¡Mamá!
- Bien, bien, lo prometo.
- ¿Papá?
- Yo también - rueda los ojos y yo río.
- Bien, entonces después le digo en serio - ambos sonríen con satisfacción.
Después de terminar las pizzas, comemos helado y nos vamos a dormir. Mañana es domingo, y los domingos solemos almorzar con la familia de Betiana si ninguno de nuestros padres trabaja, por lo que mañana nos juntamos. No aguanto a contarle todo, o casi todo, pero lo quiero hacer en persona.
Escucho mi celular vibrar y al prender la pantalla es un mensaje de él.
De: Caiden
Y a mi me encanta que te encanten. Por cierto, si no te molesta quiero conocer a tus papás y que vos conozcas a los míos, ¿querés?
¿Acaso los hombres lobo también pueden leer pensamientos o algo así? Porque fue demasiada coincidencia, o tal vez es lo que pasa siempre al empezar una relación y como nunca estuve en ninguna, repito, no lo sé; cualquiera de las dos opciones es factible.
Para: Caiden
No se si podés leer mentes pero es justo lo que hablamos en la cena, ellos quieren conocerte asique cuando quieras y mis papás ambos puedan organizamos.
De: Caiden
Lamento desilusionarte, pero no, no leemos mentes. Y por el otro tema, vos decime y yo ahí estaré.
Para: Caiden
Bueno, me voy a dormir porque mañana almorzamos en la casa de Beto pero gracias por hoy, en serio.
De: Caiden
Gracias a vos, mi mate.
Dejo el celular a un costado y cierro los ojos con una sonrisa enorme, en verdad que no puedo creer lo que me está pasando. La verdad es que no me extrañaría despertar mañana y que haya sido todo un sueño, tal vez creería más eso que si todo esto es real.
- ¡Lía! - escucho la voz de mamá. - Acá al lado tenés tu desayuno, levantate, bañate y comé en el orden que quieras así vamos yendo a la casa de los Allende.
Abro de a poco los ojos para poder llegar hasta mi deliciosa comida y los vuelvo a cerrar cuando ya se que hay en cada lugar así poder desayunar con ojos cerrados. Al terminar, me levanto para bañarme haciendo mi rutina de siempre.
Soy Lía Taylor y tengo 17 años. No olvidemos mencionar que tengo un novio que se puede convertir en lobo, creo que mi rutina cambió un poco en estos últimos días.
- No tardes tanto - escucho que golpea la puerta papá.
- Ya salgo, pa - le contesto.
Al terminar de cambiarme salgo corriendo puesto que escuché el motor de la camioneta, ¡y no se van a ir sin mi! Pero al llegar hasta ahí me di cuenta de que me estaba olvidando el celular por lo que tuve que volver a mi habitación y luego volver a la camioneta.
- Anda perdida esa cabecita de enamorada - escucho que dice papá cuando estoy prendiendo el celular para ver un mensaje suyo, esto me hace feliz.
De: Caiden
Buen día, aun no puedo creer que seas mi novia.
Para: Caiden
Buen día, y yo tampoco, mate.
- Mamá, me voy a dormir hasta que lleguemos asique después despertame.
- Bueno hija - y eso hago, tengo una debilidad para dormirme en coches, ¿por qué no aprovecharla?
- ¡Me tenés que contar algo! - me grita mi querida amiga despertándome de un salto.
- Maldita sea, Betiana. Más despacio que estaba dormida - le pego en un brazo mientras bajo del asiento.
- Entonces, contame.
- Somos novios.
- ¿Que son qué? Maldita sea, Li, si que sos rápida - vuelvo a pegarle mirándola mal. - Primero, me duele. Segundo, quiero conocerlo y saber si es buen cuñado.
- Bueno - contesto riendo y entramos en la casa.
- ¡Lía! - grita Lee, igual que su hermana me asusta.
- Hola pequeña garrapada con patas de 6 años - lo alzo y le doy un beso en la mejilla.
- Pero dentro de poco cumplo 7 años - me sonríe y lo abrazo más fuerte.
- Hola corazón, veo que mi hijo ya se te pegó - dice Bety.
- Por eso garrapata es el mejor apodo - río mientras la saludo.
- ¿A mi no me saludan? - habla ahora su papá.
- No seas celoso Bruce - ríe Bety y yo voy hasta él para saludarlo. Mamá y papá habían llevado el postre hasta la heladera.
- Nuestra hija ya tiene novio - habla mamá.
- ¿No me digas?
- Si Bety, es el chico nuevo - les informa ahora papá.
- Mas le vale que no te haga nada porque vamos todos, ¿me escuchaste?
- Sí Bruce, gracias tío - le contesto.
El resto de la tarde pasa entre risas y familia, en un momento sentada viendo todo, pienso en lo afortunada que soy en tenerlos a ellos, y los domingos es cuando más nos aprovechamos entre nosotros. Veo también a Lee que se me durmió en mis brazos y le beso la frente, siempre quise un hermano pero mis papás me tuvieron a través de fertilización asistida y era mucho trabajo intentar tener otro hijo más.